la gente no acostumbra a “desmenuzar” lo que perciben por sus sentidos y no usan sus capacidades, no VEN nomás les entra luz a la cabezota; no ESCUCHAN solo oyen lo suficiente para no perder el equilibrio; ni HABLAN sólo mueven la boca al ritmo de alguna colección de fonemas balines; no DEGUSTAN, se alimentan; no ESCRIBEN, rayan paredes de papel; HUELEN humo, baños públicos; y su TACTO en numerosas ocasiones es un instrumento exprofeso, para sentirse vivos.
Y siento miedo.
