Es verdad que en la larga (o corta según el cristal con que se vea) carrera de la vida las cosas no siempre salen bien y que, en muchas ocasiones son más las malas pasadas que las buenas, y casi casi creemos que estamos malditos. Ante esas circunstancias tan nefastas es muy fácil y hasta normal por salud mental, ponernos depresivos, agüitarnos y aislarnos un poco de los círculos sociales para poner ideas en orden y poder más o menos planear algo con el futuro inmediato.
Es incluso permitido ante situaciones tremendamente adversas, odiar un poco y mentar madres por aquí y por allá a fin de decargar presión y libeerar tensiones.
Todo lo anterior vale la pena cuando eso implica un alivio, alguna especie de remedio para volver a una vida común, de gente con la cabeza bien pegada al cuerpo.
Sin embargo, se encuentra el pecado fatal de personas que creen que todo en el mundo gira a su alrededor y para acabarla de chingar se creen la oveja negra de Dios, sufren según ellos mucho más que nadie en la triste humanidad y, claro, lo advinaron… SE AZOTAN.
Los azotados son una pinche plaga de hueva, ni las pinches ratas de la plaga negra en inglaterra eran tan culeras como ésta, es más hasta resultaba divertido cargar muertos jugando apuestas a ver quién era el último en contagiarse.
Los azotados son, en términos antropológicos reales, una amenaza, no fatal, los pobrecitos son inofensivos, pues no saben hacer nada más que azotarse y hacer despliegues de “azotencia” cada vez que tienen la oportunidad, el fin último de los azotados peleados con la sociedad es precisamente eso: la sociedad que tiene que escucharlos y conmiserarse de ellos.
Así nosotros los amantes de la buena vida, los adoradores de Lord Batio y demás personas NORMALES, tenemos a bien, de vez en cuando solamente, hacerles caso, poniendo cara de atención cuando en nuestra cabeza suena una canción de Interpol o Front 242 (en mi caso) con tal de que, siendo de corazón altruista y benevolente, no se peguen un tiro en nuestra presencia.
No representan una amenaza tangible, pues el arte del azote es en la gran mayoría de sus representaciones, ridículo y por demás hilarante, de allí que tengan un sinnúmero de amnistías en su favor para seguir existiendo.
En la so called blogósfera se aprecian (desprecian) mil y un blogs azotados, que el(la) autor(a) se la pasa llore y llore de maricón(a), quejándose de ésto y de aquello y de como la vida, a su corta edad, le ha dado la espalda, el culo y demás partes hediondas, unos de la escuela, de sus parejas, de la oscuridad que los rodea, de como no son comprendidos siendo unos grandes artistas de la palabra y literaura de vanguardia, de la enfermedad terrible que significa para ellos el simple hecho de vivir.
Azotados, les tengo una recomendación: a chingar su madre!
El mundo es como un gran receptor y transmisor de señales, y toda la mala leche, la mala “vibra”, la mierda y el azote que externan, contamina el ambiente, huele a podrido, a desechos de matadero, a culo rancio, todo lo que ustedes representan no tiene valor más que para un concurso de azotados, así que vayan poniendose unas zaptillas para irse de puntitas a chingar as sus putas madres.
Está bien externar dolores y sufirmientos todos lo hacemos, y les doy chance de que los posteen, pero no hagan del azote su oficio, pinches perdedores profesionales, barf!
Como buen ejemplo de la buena vida, aquí está Semidiós y su compa el Joako, alcoholizados a punto de azotarse con el suelo, nomás se bajen del carro.