Aquí les va una canción idiota que por razones lógicas me tiene cagado de risa, que idiota!!
Todos, con excepción de los evidentemente orates, tratamos de llevar una vida a toda madre, caminamos nuestros días hacia la muerte inminente tratando de ser felices, buscando la alegría en cualquier rincón de nuestro entorno, y tratamos de las mejores maneras posibles de sobrellevar los momentos desagradables, de tristeza o enojo.
Claro, nada es perfecto y la perfección sublime no existe en la vida del ser humano(según el siempre respetado y nunca bien ponderado filósofo griego Chipócles) y de todos modos, ni le hace bien a nadie.
Entonces, si se toma en cuenta la exégesis anterior, se considera y aprehende, se estará en una posición privilegiada entre los humanos obsesivos que nos encanta enojarnos por pendejadas.
-Me caga tomar unos papeles, acomodarlos bien, tomar la engrapador y ~uick!~ que no tenga grapas, me emputa, siento que le pinche engrapadora se esta riendo en sus metálicas entrañas o algún imbécil estaba escondido listo para el ~uick!~
-Si alguien por accidente, error o meritita mala leche, le quita la pestaña a la lata de la que estoy tomando (coca cola, cerveza o lo que sea), ya no me la tomo, me caga, así nomás, eso sí, miento un par de madres.
-Estar comiendo algo y que alguien me pida “una probadita”.
-Que la misma persona me pida “un cigarrito” mas de dos veces en menos de una hora.
-Una visita sin avisar.
-Un trompo charrasco
-Que algo me estorbe, en lo que lo quito a la chingada ya me emputé.
Como esas anteriores ha de haber otras cosas más, cosas que son pendejadas, y que vulneran mi sereno existir, y a pesar de saberlo, sensatamente aceptarlo, no puedo removerlas, parecen ser elementos tan arraigados a mi personalidad y mi estricta manera de hacer las cosas que lograr tal remoción implicaría una bala en la cabeza.
*Muy muy buen fin de semana to you all.
Salí a la acera a fumarme un cigarro, andaba preocupado por mi gastritis y ya con el cigarro me di cuenta que allì sigue, puff, por un momento pensé que se me estaba quitando, hasta al sufrimiento se acostumbra uno…
Mientras me retorcía el espíritu en ardor estomacal inducido por las gárgaras de humo caliente, veo a lo lejos a una chica bastante guapa, de muy buen ver… (“y mejor tentar”, cómo dicen en mi tierra), al voltear la chica la reconocí…
Cuando estudiabamos en la Universidad, la morra ésta, a la que le gustaban muchos los deportes extremos, y andar de exploradora y todo el pedo Boys Scout, se fue a la sierra, todo estuvo muy chingón pero le falló en la bajada que se tiene que hacer corriendo, de bajada las botas que traía puestas no fueron tan útiles como para subir, cuando llegó a falda de la montaña, sus pies estaban tan entumidos que no había notado que todas las uñas de los pies se le habían caido…
… tardó bastante en crecer nuevas uñas, y forzadamente no podría usar otro tipo de calzado mas que sandalias que desplegaban una colección de cacahuates de tres bolitas muy graciosos, como rechonchos de la punta y, claro, sin uñas!
… la banda de aquel entonces no chistó un instante en bautizarla(ad vitam) como “La rana”.
*Por reirme el humo se me fue por el camino viejo y regresé tociendo como perro al escritorio.
Tanía dice: sí y me va a hacer exámenes del azúcar también
Nick pendejo dice: órale, pero, tienes diabetes?
Tanía dice: Noooooo, al revés, tengo bajo azúcar
Nick pendejo dice: ahhh
Tanía dice: Por eso si no me cuido de eso de repente me azoto
Nick pendejo dice: jaja como si anduvieras en tus días, acá toda azotada?
Tanía dice: ME DESMAYO!! MENSO!
Nick pendejo dice: Oh pues!
Hoy terminé de actualizar los links, fuera de que estén amontonados en orden alfabético según la letra con la que comienza el nombre del blog o el nombre que se me hinchó ponerle, no hay otro orden especial qué seguir, si se encuentran dos veces, con error en nombre o URL, un link caduco o malvibroso, pos dejenme un aviso (para enterarme nomás porque para que me ponga a hacerlo otra vez está cabrón y primero llueven ranas en la casa de mi tía). Gracias.
Vengo llegando a mi oficina, más bien a mi escritorio con una hueva encima que bien pondría a todo un hemisferio a dormir la siesta… Saco la lap top, saco los cables, desenredo los cables que, como todos los días guardo perfectamente doblados/enrrollados en el maletín (los putos se enrredan solos cuando nadie los ve), dejo el desmadre sobre el escritorio y decido ir por una taza de café sabor hígado encebollado, de regreso al privado el nuevo compañero del escritorio de enfrente está ofreciendo a las chicas algo que trae en una bolsita de plástico…
- Ese mi Lic. mire lo que traigo, las traje para que las prueben –
Me acerca la bolsita, me asomo y al ver el contenido le digo que las pepitas de calabaza no son mi hit, que gracias, a lo que contesta en tono sorpresivo dignificante:
Don compañero nuevo: – Uuuuy no mi Lic., pero cómo? No le gustarán los pepitas que aquí come, pero éstas, ÉSTAS! son de Zacatecas, son otra cosa! -
Semidiós: ~sigh~ NO!… gracias.
El wey esperaba algo así: – AAAAAAAAH PUTA MADRE CABRÓN por allí hubieras comenzado, las pepitas de Zacatecas sí saben bien sabrosas y no da hueva estarlas pelando a las ocho de la mañana!!!-
En breve pero sustanciosa charla con mi amigo Jai, sobre música y cotidianeidades (o como chingados se escriba), de pronto se llegó a una reflexión muy interesante, no exclusiva de sus servidores puesto que miles de personas lo han de haber notado de alguna u otra forma, lo interesante es la “caída del veinte” de que nuestros modos naturales han ido alterándose.
El control remoto es un ejemplo por exelencia de la evidente alteración de nuestros hábitos con trascendentes repercusiones ideológicas/culturales; perder el control remoto o que éste se quede sin pilas hace que inmediatamente nos pongamos de mal humor. La capacidad de escoger entre cientos de canales de televisión conlleva a la necesidad de “surfear” por la gama de canales por algo que agrade, cosa que implica minutos de búsqueda que no piensa pasar uno parado frente a la pantalla, y la creciente rebeldía de las nuevas generaciones en que el niño tarugo de la familia ya no acepta ser el encargado de tan miserable tarea, fueron factores de fondo en el surgimiento de los controles remotos.
Ahora el síndrome “RC” regula muchísimas cosas de nuestro comportamiento, no queremos cables, para no tener que conectarlos, queremos un celular que sea reproductor de mp3 y tome fotos para no tener que cargar, usar, cuidar y operar las tres por separado; todo marcha en esa dirección, la era del control unificado en un sólo módulo con el fin de que cada vez sea menos lo que tengamos que movernos, todo para que gastemos menos energía en trabajo y usemos el tiempo libre para “nosotros”, buena concepción, pésimo en la práctica, tal vez levantarse para cambiar el televisor o apagar la luz fue la diferencia entre un infarto doloroso o uno fatal.
En nuestra forma de expresar las emociones hemos también sufrido cambios que, a pesar de parecer aún una pendejada, científicos evolucionistas (de esos azotadísimos) pueden usar ésto como elemento para visualizarnos en el año 560,000 D.C (o sepa que momento futuro) con caras planas sin facciones, ni cejas ni nada, una cabezota telekinética y las mínimas articulaciones para desplazamiento.
Al comunicarnos por chat, a través de los medios comunes que usan los programas de Mensajes Instantáneos e.g. MSN messenger, ICQ.
La expresión corporal está vinculada y mantiene (a menos que voluntariamente hagas lo contrario) coherencia con tu expresión oral, con la emoción que ambas formas pretenden manifestar, así mismo ¿cuántas veces uno ha escrito un recado, una carta o un azotado poema con una risa o lágrimas con el ceño fruncido y enérgicos trazos?
Las aplicaciones para conversar en tiempo real por internet asombrosamente provocan cambios importantes en el vínculo entre la expresión corporal y las orales y escritas.
El aislamiento, (como etimológicamente da a entender) cibernético, como al náufrago solitario en una isla desierta, provoca la desobligación o desnecesidad (si, lo inventé tal vez) de conservar ese vínculo, dónde mi tristeza, mi alegría, mi enojo, frustración o cualquier cosa que sienta puede quedarse en mi interior pues no hay ninguna necesidad razonable para llevarla a el medio exterior, no hay por qué gastar siquiera energía en vano, nada de risa, brincos, pataleos o manoteos… hay sustitutos para ello, y lo mejor válidos, auténticos, legitimados por otros naufragos en otras islas, que con mensajes en la botella recrean sus rostros, sus ademanes y se inventan voces.
Una vez sorprendí a una amiga que estaba en la webcam con una textualmente escandaloso “JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA” mientras olvidaba que le veía su rostro inalterado.
Has notado que cuando estás chateando, escribes “jajajajajajaja” o “:D” y:
1.- Lo que pretendía hacerte reir no lo logró, y escribiste “jajajajaja” por hipócrita.
2.- Lo que pretendía hacerte reir lo logró, y escribiste “jajajajajaja” mientras haces las gesticulaciones comunes para expresar tu súbito incremento de hilaridad.
3.- Lo que pretendía hacerte reir lo logró, y escribiste “jajajajajaja” mientras tu rostro sigue totalmente inerte como momentos antes, ninguna expresión externa, tu sincera carcajada ha sido a tu interior, nada que tengas que compartir en tu entorno físico. Gasto de energía, un innecesario despliegue de emoción que se iría al caño.
No hay más que hacer notar, el punto número 3 tiene una chistosa irregularidad, algo impropio, improcedente o simplemente, algo a lo que no estamos acostumbrados pero que es hacia donde vamos como humanos jugando al naufrago y el mensaje en la botella.
Hay cosas que no dejan de sorprenderme, la estupidez humana es sin duda el factor hilarante más interesante, puedes ir por la vida encontrando cosas estupidamente-fantásticas por fantásticamente estúpidas…
A lo que voy, hace unos meses, en esta ciudad, se programó un simulacro de hundimiento de barco, se trabajó durante un mes en la logística del evento con todas las corporaciones de seguridad pública y rescate.
El pilar, el centro del operativo sería, por supuesto, el C-4 que es el mero mero sabor ranchero en la cuestión de emergencias estilo *911…
El pedo es que ese día, era el día “del simulacro”, cosa graciosa, era pésimo día para que a un ciudadano se le ocurriera cometer una pifia que de la que derivara en el hundimiento de su barco.
El ciudadano que osó desaventuradamente cometer semejante acto de pifialidad, llamó al único número que conocía para pedir auxilio, y como era cerca de la hora del hundimiento simulado, le respondieron que el asunto ya estaba organizado y coordinado que ya iban en camino, y el señor “hunde barco” les preguntó que cómo sabían si apenas estaba ocurriendo, a lo que, con aires de sabio, el teléfonista responde, – Ah, je je, es algo que hemos proyectado desde hace más del mes, señor -
Sólo escucharon un brinco y ruido como de agua, y tal vez tres o cuatro “glug glugs”… el celular dejo de operar.
Y el barco se hundió…
* Cómo se simula el hundimiento de un barco sin hundirlo, y sin que se llene de agua, y sin que se moje? Lo enmican o qué chingados?



1.- Antenoche hubo otra ejecución, en la escena del crimen quedo una joven con la cara desfigurada, el wey con el que iba no aparece, no es secuestro, al bato lo van a madrear igual, pero mas lento, que grueso.
2.- A un compañero de trabajo se le acaba de salir un pedo en la sala de espera de la oficina, así, sin más, cómo se? pues porque extraordinariamente la puerta de mi privado estaba abierta, y fue él pues los cuatro visitantes, el administrador, la secretaria y yo, vimos (afortunadamente de lejos) y escuchamos como se le cayó la flatulencia en un estruendo digno de preguntarle si se lastimó el culo. Pobre, me mié de risa.
3.- No se por qué los hombres seamos así. Las truzas no las dejamos de usar hasta que te quedas con el elástico en la mano al ponertelas o de plano los huevos se te van de día de campo de lo aguadas que están. Somos prácticos y ahorradores, ni modo.
Hoy me compro otra docena, hay alguien que me recomiende una buena marca?
4.- Ya me hicieron enojar a la chingada, ya no escribo, total ni a quien le imp…
