Dec 122005
 

Ayer viví un Domingo muy aburrido, todos los domingos tienen algo que no cuadra, un sentimiento indefinible que huele a pan rancio aunque uno se empecine en saturarlo de actividad y distracciones.

Cuestiónome sobre la posibilidad de solicitar a alguna autoridad competente en Días Festivos y Actividades Anti-Sopor el cambio, pero no estoy seguro si el cambio a dos sábados lo lograría, creo que el segundo sábado caería pronto (estudios dicen que todo sucedería apenas a la primer semana del cambio) haciéndonos la existencia gris.

Ya no son los nombres de los días, ni las actividades vaciadas en los domingos, no tienen la culpa las plazas frente a las catedrales, ni los vendedores de vasitos de esquite, ni los tianguis mucho menos las nieves de guanábana.

El problema fue en el comienzo.

Cualquiera recuerda cuando de niño andando en el triciclo, la patineta , en patines o el avalancha, hipnóticamente oíamos el trac-trac trac-trac de las llantas al pasar por cada ranura de la banqueta.

Así como esas ranuras en la banqueta, así están esas depresiones en el tiempo, los domingos, como nudos en una soga, nos recuerdan que de descansar se puede cansar uno y que la soledad viene de adentro.

Dec 092005
 

Estuve usando un rato el marcatextos color amarillo fosforescente (o fluorescente, sepa)… me pregunto por qué el marcatextos negro mutó en ocultatextos después de enterarse de tan horripilante invención y destructora naturaleza del lado oscuro.

Ninguna tinta marca texto como el amarillo, el naranja es insaboro, inoloro apenas coloro, e ingracioso (sin gracia), en pocos días se opaca y se ve viejo, como los demas colores de marcatextos que no son el amarillo fluorescente (o fosforescente, sepa)…

Cuando tengo que leer documentos en la oficina, los textos que no me gustan los castigo con colores azul y naranja, en vez de resaltarlos del resto de la página los entierro un poco, de castigo, y cuando quiero que las letras, frases y capítulos completos me persigan por todo el escritorio y los pasillos, saco el color fantástico, el luminoso color primario que cosquillea la vista, tupió una década y chilla en la punta al arrastre contra el papel parlante…

Y… hablando de lo que no está escrito aquí arribita, [AMARILLO BRILLANTE MUY BRILLANTE]te quiero[SLASH AMARILLO BRILLANTE MUY BRILLANTE] decir que [AMARILLO BRILLANTE MUY BRILLANTE]te quiero[SLASH AMARILLO BRILLANTE MUY BRILLANTE]…

… [AMARILLO BRILLANTE MUY BRILLANTE]te quiero[SLASH AMARILLO BRILLANTE MUY BRILLANTE]desde aquí hasta allá…

(allá esta lejísimos) [you must know],

(aquí, en realidad no es dónde estoy parado ahora, sino allá detrás de mí, donde recién pensé decirte todo ésto), y

(allá detrás de mí no lo alcanzas a ver) [you see?] (está igual de lejísimos que el otro allá que no está detrás)

Pero dime tú, ¿cómo llegaste aquí, a la mitad de la nada?

Dec 072005
 


Tengo problemas personales con las alarmas de cualquier clase. Cuando quemé el comedor de mis abuelos por jugar con fuego y cartones la alarma del humo llegó tarde.

Lo gracioso de las alarmas contra incendios, contra robos de casas habitación o comercios, y todas en general es que no importa mucho a qué hora suenen ni cuanto, pocos humanos son lo suficientemente poco huevones como para no pensar que seguramente es “falsa esa alarma”.

Las alarmas tienen la gracia de sonar cuando el problema ya lo tienes encima, ya asaltaron el banco, las bombarderos ya están arriba de nosotros, el terremoto ya pasó, el incendio ya asó al gato, y hasta está documentado que la probabilidad que el grito de “AGUAS PENDEJO!” llegue a tiempo es inversamente proporcional a lo grave del daño que trate de evitar.

Yo no confío, una alarma nunca es buena ni suficiente, me duele mucho despertarme con ella para darme cuenta que es hora de levantarme para ir a trabajar, es mejor cuando te despiertas y sabes que aun falta mucho tiempo para que realmente tengas que levantarte.

Por eso uso dos alarmas, una que me despierta a las 6:40 a.m., una hora veinte minutos antes de mi hora de entrar a trabajar, siento muy bonito ver en reloj con la confianza que puedes regresar a dormir.

La segunda alarma suena a las 8:00 a.m., cuando ya es demasiado tarde para apurarme a llegar al trabajo…

…todo tranquilo y sin alarmarse.

Dec 062005
 

… no había escrito en cuatro días, hace más de una semana que no se prepara café en la oficina y compro del Oxxo, van muchos días con una incomodísima sensación de incertidumbre, deseo cambiar de celular, estoy tomándole nuevo cariño a la práctica del sueño esperanzador como cuando era un niño, jugar con fuego deja de ser divertido si el agua no está cerca, que quiero ver llover con tantas ganas que llorar un poco alivia, nunca se acaban las oportunidades para sentir miedo y con el tiempo las fuerzas para vencerlo son menos, quiero todo lo que ahora me rodea, pero no se si conmigo.

…”haz pronto lo que tengas que hacer, porque es más tarde de lo que crees”…

…hoy estoy de muy buen humor.

Dec 012005
 


te quiero
y sonrío
y quisiera abrazarte como loco, darte muchos besos, cariñitos, brincar y bailar de forma ridícula
hasta estar bofos
caer al suelo
agotados
reir hasta que nos duela el estómago, hacernos cosquillas si es necesario
después quedar en un pasivo intermedio de contemplación a la nada, respirando profundo, sintiendo alegría y armonía interna, casi también sintiendo como si luz escapara de nuestros ojos…

…tal vez sólo es un inmenso deseo de sentirme pleno, feliz, sentirme contento no por haber encontrado la felicidad sino por haber tomado la decisión de continuar su búsqueda, que había pospuesto todo este tiempo en que he sido feliz, pero con ilusiones prestadas.