Jul 092007
 

Después de años de gestiones ante en Congreso local y varios organismos internacionales como la Real Academia de la Lengua Española (RAE) y la Real Academia del Teclado en Español (RATE), Puerto Rico ha conseguido que sean reconocidos los nuevos teclados (keyboard) para computadora diseñados por y para la comunidad boricua de todo el mundo.

Como era de esperarse, la empresa Microsoft (MR) será la primera en invertir en la fabricación del nuevo teclado QWELTY en colores negro y blanco.

Jul 042007
 

Ahora con tanta lluvia en el D.F. en el depa han aparecido algunos mosquitos, cuando más joden es en la noche, pero he demostrado gran destreza para sentir el zumbido cerca de mi oreja y darles en la madre de un manotazo contra mi cabeza, no me duele y satisface el hecho de detener ese “buzz” que advierte peligro a los demás, de acercarse a chuparme la sangre.

Cuando el insecticida funciona casi unicamente con los mosquitos que están presentes al momento de rociarlo, he visto infructuoso usarlo pues al regresar en la noche a dormir ya llegaron los mosquitos suplentes a cagar el palo.

Ahora lo que hago es colgar un buen trozo de moronga en el departamento justo antes de salir a trabajar, al volver en la noche los encuentro frustrados y con los ánimos por los suelos.

Me río de ellos un rato para luego ir a la cama a disfrutar mi sueño.

Jul 032007
 

El día de ayer decidí regresar a comer pocos carbohidratos, ¿por qué?, bueno, asumiendo que les interesa (sólo asumiéndolo, no asegurándolo, aclaro), la respuesta es porque soy rehuevón, y comer tanta pinche tortilla y tortas eventualmente me inflará como cerdo.

Los carbohidratos son la primera fuente de energía de nuestro organismo y están, por decirlo de una manera, diseñados para ser quemados durante nuestras actividades cotidianas de ejericio y tareas habituales; los que trabajamos en oficinas, y aparte somo huevones como para no salir a hacer ejericio, los carbos (en lo sucesivo se llamarán así porque tengo hueva de escribir “carbohidratos”…. chale) no se queman, y se van acumulando y nuestro cuerpo los convierte en la puta manteca que después hace que los pantalones nos presionen la lonja y parezcamos muffin del starbucks.

Ahora, la cosa es fácil, nomás hay que dejar de tragar tanta puta harina y derivados, para que la reserva de carbos baje y el cuerpo automáticamente comience a quemar la segunda fuente de energía que es la grasa y listo, a bajar la lonja en chinga.

Nota importante: esto es recomendado para quienes no hacemos ejercicio, no nomás por huevones, sino por cualquier motivo.

Bueno, regresando al asunto que motiva este ya alargado post es que, en mi nuevo proyecto de bajarle de huevos a los carbos (irónicamente los huevos no tienen carbos), a la hora de la comida de hoy, fui al super que me queda cerca (si fuera al que me queda lejos fuera un idiota) a comprarme una Coca Cola Zero y algun guisado de pollo o carne.

Después de pagar encaja (perdón, es “en caja”), no resistí la necesidad de echarle un trago gordo a la coca pues el café de la oficina sabe a petróleo de quinqué; iba caminando un poco descuidado abriendo la botella, lo logré, me la empiné echándole dos tragotes recios y cosquilleantes de tan sabroso refresco; en ese momento en que cerré los ojos para saborear mejor seguí caminano y con el codo sentí que golpeé algo o alguien, cuando volví la mirada con los cachetes llenos de refresco vi a una señora con una raya de lapiz labial que cruzaba literalmente toda su cara en un zig-zag inexplicable, partía desde la comisura izquierda de sus labios a su mentón y luego en diagonal casi la sien derecha en un vivo (y muy a la moda) color rojo “nalga de mandril”.

Pude haber pedido perdón en ese momento, pero todo ocurrió tan rápido y fue tan babósmente gracioso que al nanosegundo de ver ese rostro disfrazado de letrero de NO ESTACIONARSE el refresco en mi boca reclamó libertad y tuve a bien bañarla con toda la coca cola de mi boca al momento en que se me escapó una carcajada reprimida y un perdón mudo que no pude repetir porque la payasa esa me mentó la madre y se fue.

El Policía de la entrada se cagaba de risa.

Perdí media coca cola zero y recibí una mentada de madre, pero la imagen mental y la risa que quemó carbohidratos bien valieron la pena.