Pero esta agencia tiene algo curioso, sólo trabaja una persona, y practicamente lo que en ella se hace es platicar y beber algo – generalmente cerveza -, otra cosa curiosa es que es probablemente el único sitio en la región que tiene población de mosquitos todo el año, ignoramos la causa pero son inevitables y su presencia inexorable.
Ignoramos si por alguna causa de excesivo desarrollo y selección natural que vino a jodernos en la agencia, estos cuates han aprendido a tejer abrigos de telarañas o a cazar otros bichos por sus calientitos exoesqueletos, yo que se, pero lo que más alarma a nuestro pequeño círculo de parroquianos es que estan muy pinches grandes y hemos encontrado algunos que no solo atraviesan un pantalón de mezclilla – nuevo – sino que al fallar el primer manotazo se nos vienen encima encarándonos.
La ventaja es que, por su tamaño, cuando algun mosquito se descuida podemos sacarlo a nalgadas.
