Noto que cuando hace frío ando activo, con la mente despierta y en términos generales con mucha energía; llega el verano y me vuelvo bien huevón. Como una versión patética de Mr. Freeze.
… un mensaje de nuestros patrocinadores.
¿Trabajas por la Condesa-Roma y no encuentras un buen lugar para tomarte un café? ¿Tienes ganas de echar una buena platicada y ya te aburriste del Starsucks? ¿Quieres deleitarte con el delicioso sabor de un buen café veracruzano?
Visita el recién inaugurado Café 33
Manzanillo 33, entre Coahuila y Chiapas
Lun-Vie 7-21
Sa-Dom 9-19
Una de las chicas que atiende el café en la mañana no me cae bien, pero tampoco me cae mal, porque me quiere mucho pero tiene un problema, es muy entrometida, no se tengo que avaluar la situación, porque tiene muy buen trasero.
Una llanta trasera esta dando lata, como que se quiere desinflar, la mandaré enmicar.
La chica del café me acaba de preguntar qué tengo, le hago el ademán para decirle “pensando”…
Fui al banco mas lento del mundo a hacer un depósito, encontré ahi a antiguos compañeros de trabajo, me dicen lo que ya se, cambiaron la oficina a mitad del desierto, no hay árboles, los perros no tiene bigotes y se dice que aún matan a nalgadas por allá.
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- Oye wey.
- ¿Qué pedo?
- ¿Te acuerdas cuando fuimos a Cabo y me puse pedísimo?
- Jajaja, si wey, nos pichaste unos whiskeys en un StripClub bien fashion y cuando volteamos ya te ibas con una güerita buenísima creo que era Checa.
- Si wey estuvo de la chingada, 400 dólares por un bailecito de tres rolas y un blow job.
- NO MAMES, CUATROCIENTOS DÓLARES?
- Sí wey, me dejaron sin varo.
- Te hicieron UNA MAMADA en toda la extensión de la palabra JAJAJAJAJAJA
- Cállate o págame los pinches whiskeys!!! snif.
- Me imagino un slogan: LA MAMADA SE LA HACEN NUESTRAS CHICAS, LA ENSARTADA ES EN CAJA!
- QUE TE CALLES!
Bajo circunstancias digamos… “normales”, yo no le doy por su lado ni a la circuntancia, o la probabilidad y ni siquiera a mi propia estupidez.
He llegado a casa con un chingo de hambre, me he tomado el tiempo de prepararme una cena caliente (en la estufa, no con el pito parado), me tomé el tiempo de usar especias, sazonadores (o como chingados se escriba), colectar los ingredientes del refrigerador y la alacena (también, como chingados se escriba), idear la ruta gastronómica mas corta para lograr el platillo deseado. Aceite, jamón en cortes correctos, pimientos, queso y ya olvidé no se cuántas madres…
… terminé, probé, serví, y al tomar el plato en el que serví todo lo que preparé se me resbaló y cayó al suelo quebrándose y tirando todo en un infame desparrame de comida.
Lo lógico es que me haga algo de comer de nuevo, pero ni madres.
Será la circunstancia del aceite que en un descuido tenía en mis manos, o en el borde el plato; será la probabilidad de que de los ultimos diez mil platos con comida que he tomado en mis manos ya habia forzado mucho el que simplemente no ocurriera; o será por mi simple y llana estupidez de estar distraido.
Me acuesto sin cenar, nomás por pinche necio.
(eso sí, muy pinche encabronado)
Asumir una condición emocional como permanente o irrepetible es como renunciar a la vida misma.
- Wey, vas a tomar chela después del vino y del vodka?
- Qué?
- Pues no te vas cruzar o algo que sea así?
- No se, yo tomo todos los riesgos
- NO, tú tomas todos los días!!!!
El otro día, bueno no, fue hace un chingo (que también es otro día) vi en no se qué programa de comedia una parte parte en que el señor convaleciente salía del hospital en silla de ruedas y las enfermeras, quienes le habían tomado mucho cariño al simpático individuo le decían – HASTA LUEGO VUELVA PRONTO – esta chistosa situación se ha repetido mil veces y es una clásica, sin embargo no lo habia visto aplicado a la vida real en alguna otra forma similar, hasta que hace dos semanas mas o menos vi el primer letrero afuera de una nueva pequeña clínica; ésta recién inaugurada y repleta de médicos listos y ansiosos por tener pacientes lucía en la pieza promocional una cantidad de rebajas y descuentos concluyendo con una elocuente frase en mayúsculas: ¡VENGA YA!
Y llegando al alto del semáforo relfexiono un poco y me siento un poco ofendido con suma levedad e indiferencia; a mi nadie me dice cuándo tengo que sentirme mal.
Luego de eso, pasó esa semana – afortunadamente no hice caso y me sentí excelente de salud – y en otro rincón de esta pequeña ciudad, un muchacho me entrega un volante, se trataba de un nuevo abogado en el barrio que abrió su despacho con ganas de ganar dinero en un mercado sobresaturado de abogados – ya mejor nos demandamos ente nosotros -El mentado volante – bastante piñata por cierto – caía en la misma curiosa situación: – NO ESPERE MÁS, LLÁMENOS!
Y es que a mi tampoco nadie me dice que me apure a meterme en pedos.
El otro día, bueno no, o sí, pues, hace un chingo de tiempo puede ser “el otro día” en el sentido estricto de la palabra, en fin, no me haré pelotas, sólo proseguiré con este texto.
El otro día, bueno no… OH QUE LA CHINGADA!
