Jul 222008
Acabo de casi chocar con una señora joven que conducía un gran coche del año; la nena iba hablando por celular – huelga decir que sin manos libres – sosteniéndolo con el hombro contra su oreja, y con las manos ocupadas haciéndose una trenza.
No recuerdo haber visto ninguna extremidad, apéndice u otra extensión corpórea al mando del volante, tal vez no vi que sus rodillas llevaban el curso del coche, o sus nalgas.