Aug 312008
 

Hoy domingo no desperté crudo a pesar de que bebi dentro de mis estándares de cantidad por noche de finde, pero no, la cosa estuvo serena en mi cerebro y torrente alcohólico.

Me levanté tarde, bajé como siempre, a tientas por no abrir bien los ojos y rascándome una nalga que, al momento de escribir esto, he olvidado cuál de las dos era; abri el refrigerador y y no habia leche – cuando no hay café real y puro instantáneo, es menester echarle un chorrote de leche para disfrazar el sabor a cacahuate quemado – huelga decir que me tomé la taza de café instantáneo malísima.

En fin, lave los dientes – los propios – rasqué un poco más la otra nalga – por defecto tiene que ser la otra al lado de la que no me acuerdo – y regresé a cama con cara de martir por haber asumido y resignado mi espíritu a beber semejante café de pacotilla.

Y dormí de nuevo.

Pasaba por el aeropuerto, eran horas de oficina aun, las 5:59 pm, me llama el Srio. Particular de El Jefe y me dice que aprovechando que ando cerca del aeropuerto, me detenga a comprarme inmediatamente un boleto para que salga a sepa-dónde a las 8:00 pm, que es algo urgente, no supe por qué, pero yo era la única solución posible para comprarlo.

Entro al aeropuerto más grande del mundo, supongo que estaba en la ciudad más grande del mundo, me perdi tanto tanto tanto que casi una hora no supe dónde estaba, entré por error a una sala que estaba siendo asaltada por un grupo de mafiosos, todos con sus metralletas (o como chingados se llamen) trajes bien fancy y actitud de, pues… mafiosa.

Me quedé todo pinche asustado, todos me apuntaron con las armas y de entre todos salió el jefe de la banda, resultó que era amigo mío de la Primaria, bajaron todos las armas y me dijo que era el mero mero de la temida Banda Panda del Sur de la ciudad y estaban atracando un envío de joyería que iba a marruecos.

Me invitó un trago mientras la policía se comunicaba con él por teléfono y altavoces, me dice que no hay pedo que me quede un rato a platicar con él; me preguntó por aquel gordo que sudaba hasta en invierno, le decían “El Coca Helada”; luego por Ariadna, una niña fresona y bonita que nunca le hizo caso por pobre y desaliñado, le dije que ahora es una chica muy descuidada en su aspecto y que al parecer tiene varios divorcios en su haber; mi amigo cuyo nombre mantengo en anonimato por razones obvias – es un sueño y no supe su nombre – sonrió y se sintió aliviado, a fin de cuentas el tiempo invirtió las cosas y ahora él es un mafioso afamado y por demás exitoso, nomás había que mirar la movilización policiaca afuera del aeropuerto; la realidad es que yo tampoco sabía nada de Ariadna, hasta precisamente una semana cuando la vi en la portada de una revista Australiana de Surf, la morra está buenísima, hermosa y es en efecto, más famosa, supuse fue prudente el cambio de versiones, sobre todo cuando un viejo amigo ahora un desconocido esta rodeado y armado.

Vi la hora, eran las sierte y media, el boleto no lo compré todo valió madres, y qué le iba a decir a mi jefe que, dicho fuera de paso, era un hijoeputa, tenía que resolver ese pedo, seguramente mi jefe ya estaba esperandome afuera o no se, como sea no recuerdo por qué los vuelos seguían y toda la vida del aeropuerto seguía normal. Curiosidades de los sueños, pensé.

Le comenté a mi amigo jefe mafioso que me tenía que ir, le di un abrazo y le expliqué el pedo internacional en el que me habia metido por quedarme a cotorrear, me dijo que no fuera tonto, que él me hacía el paro de quedarme con ellos hasta pasadas las ocho de la noche, en calidad de rehén, que total los que tenían estaban muy amargados y que bien le servía uno mas carismático, que si yo quería hasta me sacban por la ventana para salir en las noticias; así, me decía mi amigo, no había manera que mi jefe tuviera la cara para joderme el lomo por no conseguirle el boleto; no me quedó otra que darle la razón y aceptar su oferta.

Servimos un par de tragos más y platicamos de los tiempos aquellos que, a como el alcohol entraba y relacionábamos personajes de antaño fuimos sacando de la noche del olvido; sin duda tuvimos una de las pláticas más amenas en décadas.

Dieron casi las nueve de la noche y fue momento de despedirme, nos dimos un abrazo, me enseñó el saludo mafioso, intercambiamos emails y celulares, le dijo a sus secuaces que se acordaran de mi para que siempre que me tuvieran a las vista hcieran lo que fuera por mi, me dejó disparar a un mostrador y sacarle un susto a un policía descuidado en el estacionamiento.

Gritó por la ventana que estaba dejando libre a un rehén, salí por el pasillo, volteé para darle las gracias una última vez, me sonrió y leí sus labios diciendo que le saludara a Ariadana si la veía algún día.

Entre policías, reporteros, paramédicos y mi novia histérica, estaba mi jefe preguntando qué había pasado con el boleto.

Aug 292008
 

- Hace rato recordé con molestia que no puedo beber nada mientras camino, invariablemente ocurre un derramamiento; mi paso es muy telúrico u oscilatorio o algo que es así.

- Le platiqué a un amigo sobre mi estufa desnivelada que en descuidos del operador en turno tiende a deslizar las cosas suevemente al suelo. Me preguntó si estaba seguro que no era el suelo el desnivelado. No quise responder, temí que dijera que es más fácil nivelar un piso que una estufa.

- Estoy tratando nuevamente de leer un libro de Stephen Hawking sobre el origen del universo y los agujeros negros, para el caso, no le veo la diferencia, en primera instancia, entre entenderle a éste o a una vieja en ataque de histeria, sin embargo se que si realmente me esmero, tengo paciencia y aplico toda mi capacidad, podré comprender lo que dice el pinche libro.

- En lo que escribía, pendejeaba y finiquitaba mi latte frío, han dado las 2:31 pm, hay fiesta sin motivos, fiesta de la oficina, yo no voy – ya fui la anterior hace dos semanas – me voy a casa a dormir y estar fresco para pistear en la noche; comenzar a beber de día siempre me ha tratado mal a no ser que sea en la playa; luego esas crudas a las 8:00 de la noche no se sienten chidas, dicen que hay que evitar la cruda no cortando la peda, pero siempre ocurre algo que por lo menos provoca una o dos horas de no beber antes de querer seguirla, y ahí es donde revienta el hilo – y mi cabeza -

Aug 182008
 
  • La estufa de la casa tiene un ligero declive hacia el frente, cuando se cocina algo pesado – pesado de peso, no me refiero a chorizo en salsa de chile ancho con guarnición de tortas cubanas – si uno se descuida puede terminar limpiando el suelo o con un pié quemado – por ejemplo, una paella te quemaría los dos pies y al gato metiche.
  • El café de la oficina no sabe a hígado encebollado, sino a todo lo demás, puaj
  • Pasé un fin de semana increiblemente divertido, viernes de chelas, rock y dominó con un amigo; sábado de playa remota, hielera, chelas, lluvia en la carretera, un amigo, una amiga y yo; domingo de nuevo a la playa, ahora si playa pop, nenas lindas en bikini, chelas, y en la noche, todos aun en beach outfit, a un antrito a finiquitar la noche con cotorreo hasta las dos de la mañana.
  • Pasé una mañana de lunes de la chingada, mas crudo que una barra de sushi, por culpa del fin de semana increible.
  • Buena semana a todos, muchachos.
Aug 082008
 
A cabo de ya casi cinco años escribiendo he escrito seguramente varias veces como mi padre y mi madre eran una pareja especial, nomás por dar una refrescada (no de madre) diré que mi padre era un bohemio de hueso colorado y mi madre una hippie fresa; el tempestuoso amor que los llevó a casarse y a tenerme terminó (primero por parte de madre) cuando yo tenía pocos meses y mi jefa tomó la decisión de darme mejor vida y regresarse con sus papás que sí tenían varo y buscarse una chamba.

Desde entonces mi padre y yo nos veíamos todos los sabados sin falta alguna, siempre ansiaba que llegara el sábado porque era el día más divertido de la semana.


Yo era aún un niño de cuatro o cinco años ( no recuerdo esas fechas) y mi cumpleaños tocó en sábado; mi padre se encontró con un problema al querer hacerme una fiesta, tenía el pastel listo, los platos, servilletas, globos y toda la parafernalia de snoopy y sus amigos listos para el guateque, pero no conocía a mis amigos (a esa edad realmente no se tienen amigos sino compañeros que no conoces pero hacen las mismas idioteces que tú, porque no hay de otra) mucho menos a sus padres que, huelga decir seguramente lo odiaban por haberle hecho le vida de cuadritos a mi madre.

En esas fechas estaba de visita un primo, venía de Tijuana (un primo mío, no de mi padre) mucho mayor que yo, cosa curiosa, por cuestiones de logística reproductiva las edades no son parejas con el tipo de parentesco) y sin saber qué hacer realmente sólo cuestionaba a mi padre sobre qué procedía, qué haría él para hacer mi fiesta todo un éxito en lugar de que solamente fuera un niño, su papá, su tío y su primo escuchando Jazz, yo con fanta de naranja y ellos con tinto hasta las trancas.

Mi padre le dijo algo a mi primo, tuvo una idea y luego, según la historia viene contada por mi padre, ocurrió mas o menos lo siguiente:

Primo grande de Semidiós: – ¿Oye entonces qué vas a hacer?
Papá de Semidiós: Tengo una idea, verás deja voy a la banqueta, tú mientras ve poniendo todo listo y distrae a Christian (Semidiosito), en media hora hay party a full
Primo: ¿?… ok

Mi padre salió a la banqueta y…

~Niño caminando con bolsa de pan, rumbo a casa~

Papá: -Hey niño, ¿ a dónde vas?
Niño: – A la casa, de comprarle pan a mi amá
Papá: – Ok, mira, dile a tu mámá que hay una fiesta, es de mi hijo y hay mucho pastel y refrescos y dulces, dile que te traiga y que si quiere quedarse esta invitada.

El niño se alebrestó.

Niño: – Si si si, ahorita le digo y me trae, gracias señor!
Papá: – Oye espera, tienes amigos que quieran venir?
Niño: – Uy sí, yo tengo tres hermanitos también.
Papá: – Pos tráetelos, hay comida y dulces de sobra, anda dile a tu mamá.
Niño: YEEEI!

En media hora, habían llegado unas tres mamás (de muy buen ver, en sus veintes) con sus niños pequeños y listas para echarse sus vinos mientras sus hijos comían pastel, tragaban dulces y brincoteaban junto conmigo.

Mi primo se ligó a una mamá soltera bien linda (hay foto que me mostrará mi padre cuando lo visite en Tijuana), mi padre estuvo rodeado de todas las demás, admiraban su ternura y amor por mi al querer que tuviera un cumpleaños divertido.

Dice mi padre que nunca me había visto tan contento y alegre en un cumpleaños (mío o de quien fuera), la fiesta fue un éxito y las mamás se llevaron a sus hijos a las 10 de la noche, dejando números telefónicos y caminando con dificultad, eran los 70′s, muchas cosas antes no eran mal vistas.

Al final de la jornada y cuando mi padre ya me había dejado en casa de mi madre, mi primo Joaquín y mi padre hacen recuento de hechos.

Primo: – Oye pero qué buen party de cumpleaños para Christian de aventaste, qué chingón!!!

Mi padre mientras prendía su pipa con tabaco sabor manzana y se cubría media cara con humo, respondió con fingida altanería:

- Mi querido Joaquín, ese fue un “Cumpleaños a la Polanski”.