Sep 302008
 

Una compañera del trabajo me intercepta mientras huyo de Administración con una taza de café robada, me detiene y no tengo mas que diez segundos para atenderla antes de que me cachen y la bola de viejas chimosas de esa área comiencen a hablar mal de mi.

- Oye Christian, ¿sabes que se avecina una crisis gravísima?
- ¿se supone que tengo que sentir alguna diferencia a la de ahorita o cómo?

* Cómo jode el lomo la gente en la oficina.

Sep 232008
 

Tengo quizá una media hora aquí sentado, tomo café con lentitud, está calientísimo de tal suerte que aunque lo tome lento me quema rápido, lo dejo a un lado a que pierda un poco de calor. Decía pues que, no sólo he estado sentado guardando sentimientos adversos en contra de mi café, no, también he estado queriendo decir y platicar tantas cosas en un post, cosas como siempre, las que se sienten como para contarlas.

Sin embargo no, no he escrito, habiendo tantas cosas qué decir, me muestro estático ante la computadora y sus teclas, ha de ser el stress, algunos pendientes que me quitan la serenidad y ocupan mi mente de más.

Porque pudiera escribir sobre el café de la oficina, que está bueno, ya no sabe a hígado encebollado ni a cualquier otro alimento no cafecístico; también, hablar de que el día de mañana salgo de la ciudad de nuevo, otros tres días, quisiera presumir que viajo mucho, pero la verdad no puedo hacerlo, es trabajo y preferiría estar tranqui en mi ciudad, el calor no favorece la movilidad.

Tengo un compañero de trabajo que si le pagaran por hablar ganaría el triple que yo, pero, si tuviera bonos negativos por inútil, él tendría que pagar a la oficina el triple de lo que yo gano.

Tengo que salir a la calle, me lo dicen como si nada, como si estuvieran lloviendo paletas o no se que madres.

Sep 122008
 
Me despierto con un dolor de cabeza como para llamarle a Guiness Records (registro de expediente, no de disquera), y no tomé la noche anterior, es un dolor de cabeza que duele por sus propias causas.


Casi me disloco un tobillo al bajar los escalones por ir acomodándome el boxer con los ojos semicerrados, en el movimiento que hice para salvarme le di una patada a mi gato.


Enciendo la estufa y en lo que regreso con la cafetera con agua se ha apagado, no hay gas, decido tomar un vaso de leche y a mi refrigerador de 15 años de vida se le ocurre practicar el desapego con su puerta, esta cae a un lado de mis pies en un discreto estruendo seguido de una lluvia de pendejadas que van desde un frasco de mayonesa rancia, salsa de soya hasta un par de huevos.

No hay agua corriente y me tengo que bañar con agua del tinaco, hubo tormenta así que el agua no ha tenido tiempo para calentarse un poco, sentí que me daba tunda una sarta de pingüinos.

Salgo y mi coche titubea demasiado para arrancar, tanto que se descarga por completo la batería y tengo que buscar aventón.

El día siguió raro, como en contra o por lo menos sin pizca de ánimos de cooperar con mi simple causa de vivir en paz.

Pero al final del día alguien me preguntó – ¿Qué tal tu día? – y sin pensarlo respondí que habia tenido un día genial.

He pensado que en muchas ocasiones es mejor actuar o responder sin tratar de reflexionar mucho, quizá lo espontáneo no sólo es materia prima de lo auténtico, sino un buen indicador del estado que guarda nuestro espíritu.

Sep 042008
 

¿Cómo puedo estar aquí sentado, en este café que ya conozco como la palma de la mano, sólo pensando en tus ojos miel y tu acento lejano que me ace temblar hasta las placas del coche?

Puedo, porque las circunstancias hacen que tu y yo nos estemos juntos esta noche; pero ahora, escucho una buena canción que me recuerda el domingo de la tormenta famosa y que terminó decepcionando con vientos frescos, nublados semioscuros y chipi-chipi, la tormenta tu y yo caminando en la orilla de la playa, con un par de cervezas. Las cervezas, los marlboros húmedos y los chapuzones en el mar, bajo la tela de agua, mar salado debajo de nuestras cabezas, agua y dulces besos en el aire.

Estoy tomando el café que “de cajón” me tomo, y me acuerdo de tu beso de aquella anoche, beso desvelado, tu con sueño necesitabas despertar temprano para el exámen, yo, para trabajar. He soñado muchas cosas estas últimas noches y tardes de siesta.

Por defecto sentí miedo soñarte ayer, algo ha de estarme ocurriendo por dentro, supongo que ya averiguaré qué hacer, suelo soñar cosas lejanas y yo te quiero cerca.