La semana santa comprueba la inestabilidad, lo efímero del dinero; se demuestra que una misma cantidad de se va igual de en chinga en quince días, que en cuatro.
Y dadas las adecuadas (y por demás ojetes) circunstancias, el dinero puede durar poquito menos que un pedo en la mano.
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No tengo idea de cómo comenzar el día de oficina, se que hay dos cosas por hacer, una no se si se pueda hoy y la otra no la quiero hacer.
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A veces me pregunto si algún día me llenaré realmente de odio y flipe agarrando a balazos a cuanto imbécil se me atraviese.
Nah
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Tengo hambre
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Soñé que me ponía una borrachera con Sambuca, que asco, desperté hasta con el aroma y gusto a anís en la boca, que bizarro.
Hace ya algunos años, mientras iba en el coche, de pronto recordé a Gabriela, una chica increible, pensé en ella con tal profundidad que, como si hubiera pasado al lado de un demostrador de perfumes, la escencia que ella usaba, el aroma que me encantaba en ella, entro por mi nariz (o eso sentí), tan sutil pero tan claro a mi gusto, y era su aroma como si acabara de abrazarme y fuera ese dejo aromático de la retirada en la piel y la ropa lo que estuviera percibiendo.
Casi suelto una lágrima.
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Me gusta pensar en ella sin hacer caso a las correctas razones que debiera tener para dejar de hacerlo.