Cuando se recuerdan cosas curiosas de la infancia y sus curiosas consecuencias no hay más que ponerse nostálgico y relajarse, pensar profundo en la mente, tomar un sorbo de café y dejar que todo lo demás siga su curso sin que importe más que eso, recordar. Como estoy en la oficina me chingo y escribo a ratos y no me relajo, pero bueno, ahora comenzaré a platicar cómo mi vida en esta ciudad ha carecido de hornos de gas.
Pudiera remontarme a momentos y épocas previos a mi nacimiento pero la verdad no se a ciencia cierta qué fue lo pasó que inició este repugne, esta inexorable aversión que existe en mi familia materna, por los hornos de gas, esos de las estufas.
No se si los hornos de gas traen malos recuerdos por alguna explosión que dejó lampiña a alguna bis-tía-abuela peluda o le quemó el antes mandatorio bigote revolucionario a mi bisabuelo dejándolo sin capacidad para realizar trabajos propios de un hombre de la época.
O quizá algún loco de la familia -porque los hay, perdón, los hubo – tuvo la flamante – en toda la extensión de la palabra – idea de evolucionar los suicidios de soga al cuello y de comer tunas sin pelar hasta reventar, con el pintoresco estilacho de meter la cabeza en el horno y encender un fósforo – sí, así se les llamaba antes cuando mi tío loco pudo haber revolucionado los suicidios familares -
El caso es que nunca ví a mi abuela usar el horno de la estufa, desde que tuve conciencia de mi entorno lo vi lleno de trastes viejos; en casa estaba prohibido usar el horno, la cocinera corría peligro de ser despedida con sólo pensarlo, cuando le pregunté el por qué a mi abuela sólo me decía que era PE-LI-GRO-SI-SI-MO, que gente moría todos los días por culpa de los hornos de las estufas; mi abuelo era un hombre de negocios exitoso y de rancho, no machista pero obviamente con costumbres de la época que en su favor le permitían mandar a la chingada el congénito trauma por los hornos que su esposa y suegra padecían, por eso él me respondió que me dejara de tarugadas y que le ayudara a cargar unas bolsas de maíz a la bodega.
Mi madre no pudo huir de semejante daño mental y también toda su vida, hasta la fecha se ha negado a usar cualquier tipo de horno de gas, viví mi infancio soñando con una madre que hiciera pizzas en las noches para ver la tele, y no.
Hasta hace poco me cae el veinte del por qué en casa de mi madre y abuelos maternos jamás se celebró Navidad, básico, pudieron pinerme mejor un letrero que dijera AQUÍ NO SE HORNEA Y A CALLAR TODO EL MUNDO, me hubieran dejado muchas cosas claras.
Yo por eso quiero vivir con una mujer que le guste cocinar en el horno de la estufa y sepa hacer pizzas.
Aunque las mejores pizzas son en horno de piedra, no de gas. Pero ahí también quedan sabrositas
Jocosamente el horno de la estufa de la casa de mi madre esta repleto de ollas y cacerolas con sus respectivas tapas.
Solo he visto que lo usen dos veces y sí, es curioso darse cuenta como ese miedo por los hornos de gas está ahí, esperando salir en la próxima cita con el psiquiatra…
y pasteles, galletas, brownies…
todo eso!!
ñam
n_n
Definitivamente las mejores Pizzas que he probado van en horno DE LEÑA.
Y las mejores nalgas siempre satisfacen las necesidades culinarias, eso si.
Snif, hasta parece que me leyo el pensamiento hoy despues de nombrar varias recetas en la hora de la comida, me quede con la nostalgia que aun no tengo horno en mi mini-casa, snif como hecho de menos el preparar lasaña, pastelitos, muffin integrales con pasitas, snif, ni modos a amarrarse la tripa hasta el proximo año que lo compre, saludos Mr. Semidios
es de esos miedos que se pasan de generación en generación… supongo que todo empezó hace 40 o 50 años con las primeras estufas… alguna tuve un problema y exploto; desde ese entonces todas las mamases y las mamás de las mamases dicen que es lo más peligroso; solo es una hornilla al reves… que de peligroso puede tener es….. PUUUUUUUUMMMMMM!!!!
auxilio!!! mi cocina!!!!!
mmmmm me vere muy zorra si digo que yo le puedo cocinar digo no se pero puedo aprender chin creo q eso me hace mas en fin….
jajajaj chiste
le mando saludos terricolas.
mi querido semi, tengo dos hornos y un buen par jajajaj…
saludos…
En mi casa tambien se usan los hornos como almacén, hasta el pan mete ahi mi abuelita quesque para que no se endurezca O.o
Con la postdata me acorde de una foto que anda por ahi de Eva macita Longoria “vestida” con un delantal pequeñito en la cocina
*babea*
Semi, de nuevo me hizo la noche!!! Grax, lo necesitaba ji!
En mi casa tampoco se usa el horno, sólo sirve para guardar ollas.
Yo sólo sueño con pasteles y postres diversos de horno, snif.
=)
siempre creí que ese hueco debajo en la estufa solo era para eso, precisamente para guardar mas y mas utensilios que no se usan nunca…
gracias me identifique con tu historia jejeje
que bueno que te gustó el texto
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jejeje sí, muchos crecimos con esa idea