Puede ser que tú estés mal, puede que no;  puede ocurrir que sea yo quien está mal; y luego podemos estar totalmente mal, es decir, tu y yo, mal.

O estar mal a medias, en partes iguales, lo cual veo conveniente para ambos, no por mediocres, sino por encontrar un equilibrio entre el “tu y yo”.

Por el bien de todas las pizzas que vamos a comer, películas que vamos a escoger, fiestas a las que vamos a ir y posiciones que vamos a usar.