Platicando con mi padre, como cada seis meses lo hacemos, al calor del cognac, whiskey o de noble cerveza, sobre la vida, la que ha vivido él y cómo la mía aún sigue quedando corta si la comparamos (le quedo cortísimo) me comenta al punto de tocar el tema de nuestros amores y algunas mujeres que para cada quien han marcado el alma como fierro caliente en la piel:

- A mí me han olvidado más veces de las que me han querido.

Sigo tomando copas ahorita a la salud de tan linda y “epifánica” frase.