Jun 012010
 

En la vida pasan muchas cosas, en nuestras vidas, en mi vida; algunas cosas son tan insípidas que no solamente no merecen crónica, otras pueden ser tan intensas que hay quienes han vivido sólo de su recuerdo.

Algo tristísimo que había sucedido en mi vida, desde enero y sin forma de hacerlo a un lado en la memoria era la ausencia de la taquería de enfrente de mi casa.

A principios de año don taquero y señora taquera simplemente decidieron no abrir por un par de semanas a manera de descanso bien merecido, descansaron y nunca regresaron; hasta la semana pasada que llegué a casa después de la oficina y vi que lavaban el asador y la acerca y todo eso que es así.

Sonreí de felicidad y mi estómago gruño en apoyo a la misma.

Luego luego he levantado la mano para saludar al tiempo que lanzo el silbido que, en una amistad de años, se ha forjado y distinguido entre don taquero y yo. Ah, la nostalgia; me saluda de vuelta y sigue con la escoba enjabonando y tallando la banqueta mientras su esposa remueve la parrilla para darle una limpieza a fondo.

A pesar de tanta espera, tanta tristeza y demás mamadas que podría inventar para justificar una atascada de tacos ahora que habían abierto, no había tenido chance de ir a echarme unos, hasta anoche.

La carne sin condimento mas que sal, asada al cabrón, salas estupendamente manufacturadas, tortillas de harina caseras especiales, un abanico de sabores, texturas y aromas del norte inundaron mi paladar y colmaron la eriza con satisfacción del gusto.

Me comí tres, les eché porras por haber vuuelto al negocio, hablé maravillas – sinceras – de la carne asada y de una salsa quemada de chile de árbol que nada en aceite y luego me fui a casa. Los tacos me cayeron increible, nada pesados.

Anoche me he ido a la cama temprano, sentía cansancio y un poco de sueño, para mí tener esas sensaciones a las 12:00 a.m. es cosa de aprovecharse, y así lo hice. Me tiré en la cama a esperar caer dormido.

Soñé que iba a una taquería, ordenaba tres tacos, pagaba y me iba, luego conducía y llegaba a otra, unas calles adelante, ordenaba otros tacos, los preparaba, los comía, pagaba y me iba a otra taquería, me bajaba del coche, los ordenaba, tres tacos, caminaba a la mesa donde estaban las salsas y … no había guacamole;  desperté de un salto, en un grito mudo, con los ojos bien abiertos y una sensación de vacío interior.

Un taco sin guacamole no es taco.

  15 Responses to “Taquerías de ensueño”

  1. Babeooooooooo, mis papilas gustativas duelen del antojo jajaja, no cabe duda que podrá ser la comida más “sin chiste” pero el sazón que cada quien le da, ese sabor particular que en ningún otro lugar encuentras es lo que se valora.

    ¿me da pa’ un taco?
    ***
    Jajaja me mata de risa que me preguntes si te doy pa un taco :*

  2. jaja hasta se me hizo awa la boca y senti en mis papilas el suave sabor de la carne azada y el calor de la tortilla en mis labios… aaaaaahhh jajajajajajajaja
    claro claro una buena salsa nunka debe faltar
    no importa cuantos estilos pruebes, comida china, japoneza, tailandeza, italiana, arabe, mediterranea y demas nacionalidades, un taco bien servido y acompañado de una salsa bien sabrosa siempre será la eleccion de un mexicano… y comemos con poesia inusual al tan comun taco!!

    saluuuud!!

    chido como siempre, un saludote y provecho jajaja

  3. CUANTA RAZÓN.
    totalmente deacuerdo.

  4. Pocas personas tienen en tan alta estima al taco, mi buen. Yo he soñado con ellos, neta!… con un chido banquete de tacos en tortilla de maíz hechas a mano y en original y copia pa’ que amarre, y si es quesadilla, pues en su tortillota de harina, una que defienda la catego de esas tortillas y las separe de la porquería que fabrica la Tía Rosa… Por lo menos a mí no me comprenden cuando explico las delicias de agregarle más de dos salsas al taco o a la quesadilla… Y no se diga de una salsita donde todo se puso a asar previamente… ÑAM…! Acompañar un taco de Chuleta con una salsita de chile de árbol y jitomate bien asados… es la neta.

    Ay güey… ahorita vengo.

    ***
    Cabrón, acabo de desayunar y leo tu comentario y neta, neta, me volvió a dar hambre jajaja un saludo carnal!!!

  5. Ay compadre, ahora se que sufre de la misma fijación que yo, es que sin aguacate que es la vida, algun día me decidiré y le hare una Oda al Aguacate, porque tiene razon, un taco sin guacamole, no es taco.

    Ja, ja. Saludos :D
    ***
    Snif, cada taco que me sirvo con guacamole es un pequeño homenaje a tan sabia y leal fruta ^^

  6. sueños sin sentido?? really? yo si tengo ese tipo de sueños
    ***
    hay sueños de todo tipo

  7. Yo amo los de barbacoa y aparte… soy de Uruapan, la capital mundial del aguacate, obvio estoy de acuerdo en que definitivamente un taco sin guacamole no es taco.
    ***
    Carnitas también soy rebuenas por alla no? ufff guacamole. saludos! gracias por comentar!

  8. cuales son bro?? ya se me antojaron unos de la rural hoy en la noche!

  9. El guacamole es el mejor invento del siglo.
    ***
    yo creo que sí

  10. Ahi va otra prueba.

 Leave a Reply

(required)

(required)

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>