Estaba trabajando en una oficina que estaba a su vez en una especie de vecindad que estaba en una cuadra en medio de algo que era como una mini colonia en medio de un bosque.
Estaba entonces en mi oficina, el jefe era un wey de cabeza desproporcionadamente grande y con un casco estilo Emperador Mink con el logotipo de Telcel por detrás; l era color verde y con cara larga del tipo de las brujas de los cuentos; el jefe era un pendejo y era fácil escabullirze de la oficina para lo que fuera.
Me escapé para ir a hacer algo que olvidé; decidí solventar la omisión de lo que iba a hacer aventándome una siesta entre dos jardineras, luego me desperté porque donde me había alargatado para dormir era una banqueta camino a otras oficina y todo mundo me pasaba por arriba y uno que otro me alcanzaba con la punta o el talón de su zapatos.
Me levanté, mi camisa era blanca y estaba llena de huellas zapatos, tenis y patas de animales domesticos; sed, de pronto tenía sed y me tengo que tirar pecho tierra hacía una llave de agua a unos metros frente a mí, mi jefe pasó cerca platicando con la secretaria sobre cómo nunca había probado un caldo caliente, llego a la llave de agua y al abrirla sale agua con música de Cut Copy, tomé mucha agua y los primeros tragos fueron de la canción So Haunted, cuando comencé a saciar mi sed volteo la mirada hacia un pasillo del pequeño complejo de oficinas y encuentro a dos viejos amigos de la primaria, una chica y un señor ya bastante mayor que yo, deduzco en el sueño que su edad no esta pareja con la edad de la chica y la mía porque cuando era niño era brutísimo y repitió tantas veces quinto y sexto de primaria como yo repito las tapas de chistorra madurada.
Este señor gordo y pelón (y ahora también, bruto) resultó ser Edgar Vivar que andaba de incógnito (yeah right) en busca de una vida menos pública.
Después de eso, el sueño se torna borroso, y clicherísticamente un sonido que viene del espacio exterior inunda el aire, mi jefe llega por mi y recibo un Direct Message en mi blackberry que me dice: Ya despierta!
Despierto, estoy cubierto con doble sábana y por mi ventana aún se puede apreciar la noche en retirada, era un sueño entonces, pero aún no sonaba la alarma ni nadie me había llamado por teléfono ni nada.
Otoño suena en mi cabeza.