Yo no necesito que me demuestren o expliquen la teoría de la relatividad de maneras complejas, de todos modos no comprenderé mucho, sin embargo la distorsión del tiempo y el espacio la capto a mi manera: pasé un fin de semana aburrido y se me hizo eterno.
Mientras venía manejando a la oficina me di cuenta que mi finde fue tan aburrido, lleno de pensamientos y sentimientos en el pecho que se me hizo eterno, llegaba a la esquina en la que doy vuelta a la derecha para tomar una de las ultimas pequeñas rectas antes de dar la vuelta final para buscar estacionamiento y sentí que habían pasado semanas desde la última vez que pasé por allí, como cuando regreso de vacaciones, igualito pero menos contento.
~pausa para ir a comprar café con Don Canario~
En la tarde/noche de ayer salí a una reunión con ex compañeros de la secundaria y algún colado de la prepa, el motivo fue planear la siguiente reunión formal de nuestra generación (nomás del salón); reunirme con ellos me gusta, la mezcla de sentimientos que encuentro es interesantísima; después de tantos años practicamente sin saber de ellos, ahora les reconozco, son ellos, son las mismas caras y expresiones, pero está ese que se aprecia más alla del simple hecho de que somos más viejos: se nos ve la vida.
Es tan asombroso como esas personas, ahora grandes y semi desconocidos han sido tan importantes en mi vida, cómo cada uno en su correcta proporción participó en cuajar mi personalidad y trazó mi entorno por tanto tiempo, qué forma tan inocente y hermosa de formar parte de la historia de la vida de alguien más.
Almaceno recuerdos para el inevitable futuro.
El café me cayó mal, me arde la panza, ha de ser porque no he desayunado bien, la fruta que traje en el “topercito” está casi intacta, no la comeré, voy a ver si alguien la quiere, me siento más mal tener que llevarla a la basura.
~buscando alguien con ganas de desayunar melón y manzana~
Chayito, mi jefa aceptó la fruta con gusto, con su voz chiquita y una sonrisa recibió el toper por encima de la barda oficinil que nos separa, iba a lavar mi cuchara pero sacó la propia, ahora seguro me dará hambre al mediodía, iré a la fonda de las gordas y arruinaré mi apetito para almorzar.
Anoche platicaba del amor con una gran amiga que encontré al salir de la reunión, la pregunta principal era si valía la pena el amor, el romántico, el enamoramiento, por el riesgo del desamor, de ese dolor sin lugar, sin medida, duro y estomagante.
Ella dijo que sí porque está contenta con su novio de mil años.
Yo dije que sí, porque estoy enamorado, y que me da miedo.
Se quitó los guantes con los que lavaba los platos, me destapó una Corona Extra helada y me mira a los ojos con actitud de Generala:
- Sentir amor es lo que te debe poner contento, que no lo sientan por ti, bueno, eso obviamente es problema de alguien más.
Apuré un trago de mi cerveza y callo medio minuto mientras mi amiga se pone los guantes, pudo haberme dicho el sermón más largo del mundo con esos hules puestos mientras fregaba los platos, pero no, lo que tenía que decirme requería la solemnidad de un matrimonio, de un desfile de independencia.
¿Qué puedo responderle?
Ya tengo la sangre teñida de esmeralda, de sus ojos.
El chavo de la limpieza anda repartiendo trapitos nuevos a todos en la oficina, para que tengamos con qué limpiar nuestros escritorios, la escena más graciosa cuando nos comenzamos a ver las caras entre todos sosteniendo el trapito amarillo en la mano.
Collective WTF?