May 292011
 

Aquí sentado en boxers, frente a la computadora y con el sopor propio de un cálido domingo en la antesala del verano, no pude pensar en un título más elocuente para esta entrada que “Hoy es domingo”.

Aunque mis domingos tienden a ser monótonos en lo físico, en lo mental es otra cosa, el último día de la semana siempre ha tenido ese asunto de retacarme de sentimientos; todos los domingos de mi vida eran de hablar con mi padre, a veces él marcaba, otras yo.

Lada al cielo.

También los domingos, por acuerdo tácito entre mi mente, cuerpo y espíritu, hago nada. Sólo la convocatoria extraordinaria a alguna actividad recreativa trascendente o de cierta relevancia social puede sacarme de aquí, mi rincón favorito

Ayer tampoco hice nada pero porque andaba desmañanado, el viernes por la noche fuimos mis amigos y yo a la despedida de una amiga que venía de visita, yo fui el encargado de la música, armé un playlist buenísimo con música nueva que creo nomás un amigo y yo disfrutamos mucho (yo nomás, porque en ese tipo de eventos donde la mayoría es indiferente a la música no hay mucho qué hacer); nos quedamos mis dos mejores amigos y yo hasta que la anfitriona nos corrió con un gentil – Sí, la neta ya váyanse.

No nos quedó otra que ir a buscar un puesto de birria para desmadrugados, encontramos un lugar que habría a las seis de la mañana, tuvimos que dar vueltas por el centro por media hora para hacer tiempo, yo aparte de tiempo hice un ejercicio de poder mental para no mearme encima, tenía que esperar a que abrieran el changarro para que me prestaran el baño, fue un suplicio espantoso.

Birria high.

La birria estaba espectacular, no paré de quemarme la boca hasta que llevaba la mitad, pero valió la pena; tenía algo de tiempo sin ver el amanecer circulando en la ciudad, es hermoso, es una sensación extraña de bienestar, de haber pasado una buena noche con los amigos, no hay mejor broche de oro que el sol naciente.

Hay luegos que son nada.

Regresé a la vida en la tarde y terminé desvelándome de nuevo viendo dos películas que bien pude no haber visto, cometí dos errores, honestos, pero errores. La primera película que escogí fue The Knowing, con este señor que tiene cara de mi huevo derecho cuando me pongo los boxers que me ajustan demasiado, Nicolas Cage, qué cuate más insulso, aposté por la historia y esa cosa del fin del mundo, mi esperanza llegó a su fin antes; con la total insatisfacción decidí buscar algo decente, justo en ese momento vi anunciada en la tele la película The Fragile, de producción de horror española pero en inglés con la flaca (y también sin gracia) Calista Flockhart, fui a imdb a ver algunos reviews y leer de qué trataba, resultó que en un sanatorio infantil algo misterioso sucedía, lugares comunes que por comunes ya me se de memoria, un segundo piso cancelado hacía 50 años, una enfermera tan cuerda como una papa frita había cometido una atrocidad, luego se suicidó, y como ni así quedó conforme seguía complicándole la existencia a los niños y el personal del turno nocturno apareciéndose por los pasillos en un disfraz de Marilyn Manson. Me sigue dando más miedo que mi jefa me mande a juntas cuando llego crudo a la oficina.

Noche de oquis

Esta mañana desperté crudo de películas malas.

Ahora los domingos platico con mi tío, me dice cómo está el clima, qué tal le ha ido con la mujer que está saliendo, hablamos de Tennis (ambos seguimos los torneos en turno) y de cosas de la vida, coincidimos que este años la vida nos ha pegado feo, estamos de acuerdo también en que algo bueno tiene que ocurrir pronto.

Pero hoy que hago nada, lo bueno que tenga que ocurrir que me busque, aquí me quedo, para que sepa dónde encontrarme.

May 252011
 

Sobredosis de música, siesta chueca, café instantáneo en doble ración, letras, muchas letras.

Cuando la noche del casi verano llega, tarde, comienzo a sentirme en mi contexto, dentro del que soy libre de pensar, reflexionar cosas serias y otras que son pavadas, en estos ratos me gusta aturdirme con la música y ver lejos de mi aunque a un metro de mi este la esquina de mi habitación de paredes cubiertas de pintura negra.

Ver lejos se hace abriendo muy bien los ojos en un día soleado, muy lejos, sólo cerrándolos.

Al momento que esta línea se desarrolla la chica que canta “Babyrock rock” de Clorofila me grita por todos los flancos

- SOMETHING’S MISSING!

Sin querer encogí los hombros, como si me hubiera regalado una sugerencia, una respuesta a mi mirada perdida en las paredes.

Llega un mensaje de texto de mi Tío, en Tijuana, me cuenta el marcador del partido de Tennis donde juega uno de nuestros favoritos, lo extraño, es el hermano de mi papá, mi padrino, gigantes los dos.

Ahora llega un mensaje del par de ojos verdes más bellos que conozco.

El chiste de todo esto, reflexiono, es que no todo está perdido.

- Chau paredes.

Jan 272011
 

Crecí adorando la fotografía, las mezclas de colores, mi padre me dijo una vez - hijo, el fotógrafo que toma las fotos con su cámara es un tonto - a mis escazos seis años de edad eso me confundía un poco, pero era su intención, porque lo que me dijo justo después me resolvía el problema dejándome pensando el resto del día - las fotografías se toman con los ojos, la cámara se usa para poder mostrarlas a los demás -

Desde entonces, cuando no tengo cámara disponible y veo una imagen que me gusta, compongo la foto con mis ojos, presiono el shutter dentro de mi cabeza y luego regreso con la cámara a sacarle una copia.

Hasta he regresado con mi cámara a recoger fotografías mentales que tomé en mi infancia.

Jan 132011
 

Yo aconsejaría que, así como hay noticias policiacas, empresarial, sociales, nacionales y deportes, los periódicos agregaran una nueva sección (seguramente chiquitita) de buenas noticias.

Así no nos destrozaríamos un cacho de espíritu entre tanto contenido apocalíptico de la perra vida y, a la hora de ese desayuno apurado podríamos ir directamente a leer una página “reader friendly”.

Nov 232010
 

Ayer me enteré del fallecimiento del maestro Hernán, él fue el Director de mi primaria, él me descubrió entre la bola de compañeros burros que tenía y me dijo - chamaco tu sí sabes leer y escribir muy bien, te voy a meter al concurso estatal de escuelas primarias y vas a ganar -

En una ciudad tan pequeña y el Director era de famlia conocida y mi madre y abuela luego luego dijeron que a huevo, que apoyaban que entrara al concurso.

No sabía lo que era concursar, no entendía dónde estaba el pedo que se traían entre escuelas que mandaban a niños a leer y escribir enunciados en un pizarrón, yo no me podía prepcupar, solo hacía lo que sabía hacer bien.

Gané.

Mi Director se puso feliz, él personalmente me llevo a la Piñata-Ceremonia de entrega de los premios en “La Cueva de los Leones”, salón de eventos propiedad del Club de Leones A.C.

Luego en la ceremonia de final de cursos al final me llamó al frente, me levantó y me cargó para decir que yo había puesto en alto el nombre de la escuela y que había roto la maldición.

En efecto se rompió la maldición, en mi generación había compañeros muy inteligentes y dedicados, siempre fuimos a concursos juntos y siempre ganamos durante los seis años de primaria, individualmente cada quien ganaba en sus materias preferidas y como equipo no habia primaria que nos hiciera rasguño, nos la pelaban, ni modo.

Ya no recuerdo su rostro muy bien, no recuerdo el rostro de muchos maestros que tuve, al último día de primaria, era tarde, oscurecía y solo me importó despedirme de un par de niñas que ya pasaban a sexto, recuerdo que les dije – ya vendré a visitarles a la salida.

No me despedí ni de mis compañeros de salón, ni de tantos maestros, ni de los conserjes que fueron como niñeros en los recreos, ni del director, el profe Hernán.

Y me fui.

Me acordé de cuando ese señor tan agradable jefe de mi primaria que con una carcajada y una paternal palmada en la espalda me dijo - no no, Christian, no llores que es sólo el nombre, ni es cueva ni tiene leones.

Nunca había dado cuenta que nomás hay una verdadera forma de irte para no volver.

En paz descanse querido Director.

Oct 252010
 

Diez años después se ven las caras desde los extremos confusos de la ridiculamente pequeña mesita del café con vista al mar.

Están nerviosos, a él le tiembla una rodilla; ella quiere verle a los ojos pero al segundo milisegundo tiene que voltear la mirada al horizonte de agua y cielo.

No hay razones para estar sufriendo de esa cosa incómoda si no ha pasado tanto tiempo, o más bien, parece que fue ayer; se repiten uno al otro que se ven igualitos, incluso con más gracia, la edad y los buenos genes están haciendo de ellos una obra maestra comentan y se ríen; las primeras sonrisa  rompen el hielo y él consigue fuerza para alcanzar su mano y sonreirle a los ojos.

Latte, espresso doble cortado y una pieza de pastel de frambuesas.

Como si la chica del mostrador estuviera pendiente de colocar soundtrack al Sol que se metía,  comienza “Next Exit” de Interpol.

La siguiente salida.

Se miran a los ojos, voltean al mar desde la terraza para ver el atardecer.

Parece que fue ayer y no es así.

Recuerdan cómo habían pensado hacer cosas tan “en grande” que sometieron al descuido el rodear su vida de lindas pequeñeces.

Y después de todo a él sí se le notan un poquito las patas de gallo y ella ha perdido un poquitín ese aire de preparatoriana que le distinguía.

Se mete el Sol, el pastel y los cafés se terminan. Están contentos.

El próximo encuentro terminará al ritmo de AC/DC y se regalarán una buena noticia.