Jan 132011
 

Yo aconsejaría que, así como hay noticias policiacas, empresarial, sociales, nacionales y deportes, los periódicos agregaran una nueva sección (seguramente chiquitita) de buenas noticias.

Así no nos destrozaríamos un cacho de espíritu entre tanto contenido apocalíptico de la perra vida y, a la hora de ese desayuno apurado podríamos ir directamente a leer una página “reader friendly”.

Nov 302010
 

Martes último de noviembre, tan sereno que en lugar de rascarme las pelotas he decidido realizar este Podcast con una selección de algunas rolas nuevas que he descubierto en los pasados días; de la música, espero les resulte agradable aunque sea una parte, la plática es simple como un sorbo de café.

Temas: nondescript.

Música: Five Star Hotel “Can You Understan?”, Generationals “Carrying The Torch”, Suede “My Dark Star”, The Black and White Years “Thick as Thieves”, Beat! Beat! Beat! “We Are Waves” y Random Recipe “Pack Your Bags”.

Música de fondo: Calibre “Steptoe”.

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Nov 242010
 

No soy alguien con muchos prejuicios. Soy humano y tengo como todos algunos prejuicios decentes que podría presumir en alguna fiesta para no quedarme atrás en la conversación descarada, sin embargo no son graves.

Tengo prejuicios más o menos inofensivos como muchas personas, no atacan preferencias sexuales, creencias religiosas ni tendencias políticas, por citar los temas que cotidianamente se tocan.

La mayoría de mis peores prejuicios ocurren en un universo de babosadas como mi falta de respeto al triángulo como instrumento musical y odiar todo lo relativo a The Eagles solo por haber creado una de las canciones que más detesto en la vida, “Hotel California”.

También tengo un prejuicio muy ligero que me hace sospechar de las personas que traen de moda presumir que beben mezcal y saben mucho de cervezas artesanales, mientras no demuestren lo contrario los veo como posers.

Otro prejuicio que no tengo acentuado es sobre el color rosa en la ropa, bajo ciertas circunstancias y formas me puede gustar; mi novia en turno ya hace unos cuatro años me regaló una camisa en tono rosado muy chingona que me pongo y me gusta mucho.

Mi problema con el color rosa es cuando entro a un baño a lavarme las manos o bañarme y encuentro para tales efectos sanitarios un jabón rosa.

Al único jabón de ese color al que le doy chance es al jabón chiquito Rosa Venus y sus variantes de negocios de hospedaje; se me hace hasta simpático, además con una vida tan efímera y siempre rodeada de extraños que cualquier acto o protesta en su contra me rayaría en injusticia y plena falta de sensatez.

No puedo ver un jabón rosa con el mismo carácter formal e impetuoso con el que veo a un elegante y apropiadamente blanco (cualquier color excepto rosa)  jabón antibacterial, simplemente no le veo ganas ni seriedad para realizar la importantísima tarea de remover las cochinadas que se acumulan en mi piel durante un día.

A un jabón rosa nunca le voy a creer que me dejará limpio y libre de microbios.

Imagino la colonia de bichos microscópicos en mi sobaco:

Se oscurece todo por una inmensa sombra proyectada sobre el sobaco, en la colonia de microbios ya se estaban preparando para el armagedon, la tormenta era aviso.

- ¡ALLÍ VIENE! ¡ALLÍ VIENE! ES UN JABÓN, CORRAN POR SUS FRÁGILES VIDAS, NO AYUDEN A MUJERES NI NIÑOS NO HAY TIEMPO, ESCÓNDANSE EN LOS POROS Y AGÁRRENSE FUERTE DE UN PELOOOO!

Uno de los microbios vigías toma binoculares y advierte con gritando pero con tono aliviado:

- ¡ESPEREN, ESPEREN, ES ROSA!

Inmediatamente se apaga la sirena de alarma en la comunidad y se avisa por la radio y televisión tomar precauciones pro mal tiempo saliendo a la calle con botas y un buen paraguas.


Nov 242010
 

Estoy trabajando en una nueva aplicación para cámaras, equipos móviles y computadoras personales que se llama PASAPORTERIZADOR / Passport-O-Matic (para marketing en el extranjero, a huevo).

Con ella no importará qué tan bien parecido seas, lo bien te hayas peinado, estado de tu ánimo o tu sonrisa de porcelana, siempre saldrás feo como la misma chingada.

Oct 142010
 

Aunque se les  haga agua el jitomate, este es un podcast de prueba; @nenamounstro y su servidor, para grabar este asunto sin querer hemos coincidido entre nuestras múltiples ocupaciones que incluyen de la nena el dar servicio a dos gaseros y al wey de la electropura y en las mías  la agotante tarea de andar capoteando a las siete gordas que viven en nuestra vecindad y una anoréxica ninfómana de la oficina.

Así pues, no se vistan elegantes que no es de etiqueta, nomás cuando tengan el tiempo escuchen el podcast, hay una bronca con la grabación de mi voz y esperamos resolverlo para el próximo podcast que será el día menos pensado.

La charla es improvisada pero todo el ondeo ha sido con cariño aunque nomás haya sido un cale.

Esperando que no les aplique la ley del cloroformo aquí está para que le piquen play.

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Oct 042010
 

Cuando se es niño uno crea sus juegos y sus reglas. Juega juegos que han aprendido gracias a la generación mayor, su hermano o viendo como lo juegan  los de quinto grado, en la primaria.

Y siempre, como niños, padecíamos perpetua jaspia por la novedad, la sorpresa, la diversión sin igual y la pura chacota.

No importaba si jugábamos un juego más viejo que las nalgadas, si en el momento surgía alguna mamada que no nos convenía y atentaba contra nuestros principios – guanguísimos por supuesto – de legalidad, justicia y equidad, en menos de lo que canta un gallo ya estábamos gritando con ira sobre una nueva regla que nadie más que uno conoce porque acaba de salir según la organización mundial del juego en cuestión.

Digamos que quería arrimarme a la güerita que me gusta y me estorba un idiota en medio, brinco inmediatamente para aclarar y resolver que, siempre que esté una güerita seguida de un gordo que huele mucho a churros con cajeta éste debe salirse a quitarse lo pegajoso de las manos y cederle lugar al que sigue en línea. Aquí uno al final menciona firme que es el último boletín de la Federación Mexicana de Las Cebollitas.

Inventando reglas al vapor todos, cuando eramos niños, nos hicimos de canicas, trompos, nos descubrían a lo último si jugábamos a las escondidas con una niña o hasta pudimos escapar de algún bully que por extrañas razones creía en la regla de no golpear a un nacido bajo el signo de Aries en viernes si está haciendo mucho calor.

Con las reglas los niños no tienen respeto, en principio nadie le tiene respeto a las reglas en tanto no las aprende, asume y sobre todo las entiende.

La forma más sencilla de consolidar reglas haciendo que quienes deberán atenderlas las entiendan y comprendan por qué hay que obedecerlas.

Cuando somos niños, a veces nos enfermamos, otras nuestra mamá nos dice que estamos enfermos y tenemos que hacerle caso.

Lo hermoso de ser niño es que el termostato aún no nos funciona. Yo no recuerdo sentir frío o calor. No recuerdo temperaturas y me ponía un sweater cuando mi mamá sentía frío, no yo, yo estaba hecho un mar de sudor con la lengua de fuera, pero si a ella le pegaba un chiflón por detrás de as orejas tenía que regresar a jugar al gato con sweater y gorro para la risa de mis colegas jugandos; las burla le tocaba a todos, las mamás estaban interconectadas como por telepatía, si le daba frío a uno sólo era cuestión de media hora para tenernos a todos en uniforme de invierno, en el infernal Septiembre.

Otra cosa que cuando somos niños nos viene valiendo madres es la moda. Hay muchas cosas más interesantes que vestirnos bien, o mal; encontramos algunas garras que se convierten en nuestras favoritas y listo, no las soltaremos ni para que las laven.

Creo que yo sí tuve shorts que se quedaban parados de las costras de lodo que albergaban y tuve mapas de mugre en los brazos.

Recuerdo ahora mientras escribo este post que en alguna época entre mis cinco y ocho años mi abuelo me regaló un par de botas vaqueras, yo no era fan de los vaqueros ni de la moda ranchera, sólo se le ocurrió dármelas; abrí la caja, tomé las botas y me las puse.

No volví a quitármelas en meses.

Cuando comencé a sospechar que mi abuela y mi madre planeaban tomarme descuidado y deshacerse de las botas – que huelga decir, ya apestaban como vacas muertas – decidí ni siquiera quitármelas para dormir, vivía estresado y dormía con un ojo abierto aguardando el momento del ataque por cualquier flanco.

Después de varias semanas de incómoda calma, pensaba que había triunfado cuando llegó a despertarme un señor espantoso, apestoso, chimuelo y que olía a muebles mojados, me dice – DAME ESAS BOTAS, QUÍTATELAS!

No volví a ver al viejo borracho que me quitó las botas. Tampoco a las botas.

En el barrio  había un par de viejos locos y borrachos que me daban mucho miedo, le pagaron a alguien que se parecía a ellos. Muy astutos.

Y de pronto hemos crecido, estamos en los veintes y salimos de los veintes para vivir en los treintas y no hayamos qué reglas inventar para dejar de vivir bajo tantas reglas.

Vivimos retacados de reglas que no inventamos, que no nos gustan, pensando y luchando por forjarnos días en los que podamos volver a jugar a que nada importa, aunque sea eso, jugar.

A veces para alimentar al niño que aún vive dentro de nosotros sólo hace falta sacarnos un moco en la fila el banco o tocar guitarra de aire en tu oficina con tus headphones a todo volumen.

Aprender a crecer sin envejecer.

Sep 062010
 

Grabado en domingo de cruda y editado en lunes de convalecencia, un podcast pequeño con cinco canciones de diversos géneros musicales acompañados de la usual plática de su servidor.

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Temas: Lo retro, música, cuando jugaba atari 2600 y cualquier otra cosa.

Música: Best Coast “When the Sun don’t shine”, Modular “Playa Biquini”, Hudson Mohawke “Overnight”, Sexy Synthesizer “Happy Song” y The Radio Dept. “Heaven’s on Fire”

Música de fondo: Machinedrum “911 (instrumental)”