Jun 092011
 

Me encanta titular mis posts con lo primero que me viene a la mente sin necesaria relación con el contenido, por ejemplo, para nombrar este texto no pensé en un fino escocés en vaso chaparrito con dos hielos, lo que pasó es que regresé a la oficina un señor en el pasillo le platicaba algo a otro sujeto que este le escuchaba con ojos asombro, alguna narración de algo interesantísimo que de haberla cachado completa seguramente me hubiera atrapado pero ni modo que me detuviera averiguar de más, sólo alcancé a escuchar una pequeña frase que me dejó estupefacto: – ¡Y EN LAS ROCAS PAPÁ!.

No tomo nada en las rocas porque hay peligro de raspones.

Quizá me hubiera sentado a un lado a escuchar como no escuchando, pero venía de desayunar tres tacos de birria, rugía a chivo y cebolla y seguro hubiera echado a perder la historia nomás de la distracción causada. (Seguí mi camino al baño a lavarme la boca) no supe qué chingados pasó en las rocas!

Me quedé con la duda, ni que fuera la primera que me echo a la bolsa.

Toda esta cosa de las rocas, la birria y las grandes dudas de mi existencia me recompensa con una reflexión de una certeza acongojante (para mi, ustedes qué): nunca podre tener un trabajo que implique respirar todo el día olores intensos, no podría ser birriero, dependiente de una tienda de inciensos, representante de una banda hippie o velador de una bodega de curry.

Mi padre usaba un dicho muy bueno que no se de dónde lo sacó, con ingenio dejaba claro algo que a todo se acostumbra uno: “El cohetero no huele la pólvora”. Aunque esa regla aplica en general, siempre he detestado los olores intensos de lo que sea y los encuentro terriblemente intolerables, por más bello que sea el aroma y hermosa su fuente, si es una concentración fuerte al poco tiempo necesito tomar aire y comienzo a sufrir mareo y ganas de vomitar. Conozco gente que al tiempo se acostumbra y deja de percibir esa intensidad, se acaba el problema, yo nomás no puedo.

Descubrí mi desafortunada fragilidad a los olores intensos desde pequeño cuando ni yo me aguantaba lo hediondo de mis pies; un poco más grande salí con una chica que, ahora que lo pienso, bien podía haber tenido jodido el olfato,

Recuerdo una vez que salimos a tomar unos tragos, en dos horas se roció unas tres veces el perfume en el cuello o detrás de las orejas ( ni se donde se ponen perfume las mujeres pero fueron no menos de tres ocasiones), una vez más cuando subimos al carro, quesque para no oler a bar, me hubiera gustado decirle que no mamara, que a los cinco meseros, al bertender, al gerente, a los demás parroquianos y al señor del estacionamiento los iban a maltratar en sus casas por llegar oliendo a ella, que seguro estaban a mano, no me animé, capaz que me obligaba a que inhalara esa cosa como ventolín.

Smells like teen sobaco.

No he comprado calcetines, confieso ahora mismo que tres pares han desaparecido, quedan otros tres, con hoyos y elástico aguado, esos son para jugar frontón, bajitos poco arriba del tobillo, para usar con pantalón, a media pantorilla, sólo me quedan los que traigo puestos, de estos perdí tres pares también. No entiendo

En mi casa siempre se han perdido inexplicáblemente los cubiertos, no es broma, este fenómeno ha sido seguido con cuidado por los miembros de la familia por siglos (unos 30 años pues) y no ha habido forma de explicar más de seis desapariciones.

En algún lugar ha de estar alguien comiendo calcetines sin ensuciarse las manos.

Jun 062011
 

Yo no necesito que me demuestren o expliquen la teoría de la relatividad de maneras complejas, de todos modos no comprenderé mucho, sin embargo la distorsión del tiempo y el espacio la capto a mi manera: pasé un fin de semana aburrido y se me hizo eterno.

Mientras venía manejando a la oficina me di cuenta que mi finde fue tan aburrido, lleno de pensamientos y sentimientos en el pecho que se me hizo eterno, llegaba a la esquina en la que doy vuelta a la derecha para tomar una de las ultimas pequeñas rectas antes de dar la vuelta final para buscar estacionamiento y sentí que habían pasado semanas desde la última vez que pasé por allí, como cuando regreso de vacaciones, igualito pero menos contento.

~pausa para ir a comprar café con Don Canario~

En la tarde/noche de ayer salí a una reunión con ex compañeros de la secundaria y algún colado de la prepa, el motivo fue planear la siguiente reunión formal de nuestra generación (nomás del salón); reunirme con ellos me gusta, la mezcla de sentimientos que encuentro es interesantísima; después de tantos años practicamente sin saber de ellos, ahora les reconozco, son ellos, son las mismas caras y expresiones, pero está ese que se aprecia más alla del simple hecho de que somos más viejos: se nos ve la vida.

Es tan asombroso como esas personas, ahora grandes y semi desconocidos han sido tan importantes en mi vida, cómo cada uno en su correcta proporción participó en cuajar mi personalidad y  trazó mi entorno por tanto tiempo, qué forma tan inocente y hermosa de formar parte de la historia de la vida de alguien más.

Almaceno recuerdos para el inevitable futuro.

El café me cayó mal, me arde la panza, ha de ser porque no he desayunado bien, la fruta que traje en el “topercito” está casi intacta, no la comeré, voy a ver si alguien la quiere, me siento más mal tener que llevarla a la basura.

~buscando alguien con ganas de desayunar melón y manzana~

Chayito, mi jefa aceptó la fruta con gusto, con su voz chiquita y una sonrisa recibió el toper por encima de la barda oficinil que nos separa, iba a lavar mi cuchara pero sacó la propia, ahora seguro me dará hambre al mediodía, iré a la fonda de las gordas y arruinaré mi apetito para almorzar.

Anoche platicaba del amor con una gran amiga que encontré al salir de la reunión, la pregunta principal era si valía la pena el amor, el romántico, el enamoramiento, por el riesgo del desamor, de ese dolor sin lugar, sin medida, duro y estomagante.

Ella dijo que sí porque está contenta con su novio de mil años.

Yo dije que sí, porque estoy enamorado, y que me da miedo.

Se quitó los guantes con los que lavaba los platos, me destapó una Corona Extra helada y me mira a los ojos con actitud de Generala:

- Sentir amor es lo que te debe poner contento, que no lo sientan por ti, bueno, eso obviamente es problema de alguien más.

Apuré un trago de mi cerveza y callo medio minuto mientras mi amiga se pone los guantes, pudo haberme dicho el sermón más largo del mundo con esos hules puestos mientras fregaba los platos, pero no, lo que tenía que decirme requería la solemnidad de un matrimonio, de un desfile de independencia.

¿Qué puedo responderle?

Ya tengo la sangre teñida de esmeralda, de sus ojos.

El chavo de la limpieza anda repartiendo trapitos nuevos a todos en la oficina, para que tengamos con qué limpiar nuestros escritorios, la escena más graciosa cuando nos comenzamos a ver las caras entre todos sosteniendo el trapito amarillo en la mano.

Collective WTF?

Jun 012011
 

Vengo regresando a mi asiento frente a mi ordenador, ah cómo me gusta usar las palabras de distintas regiones o países, unos piensan que soy un mamón, yo opino que sigue siendo español y lo único que estoy haciendo es hacer mi vocabulario más amplio y menos aburrido (para mi, es decir, lo que importa).

A lo que iba no es donde llegué y mucho menos de donde vengo.

Lo que quería decir originalmente cuando comencé este texto es que traigo toda la frente (nada pequeña, por cierto) pellizcada, nomás me encuentro en un baño con buena iluminación y si me encuentro un par de micro barritos o puntos negros (¿espinillas?) es un llamado a autojoderme un rato a pellizcones, nomás porque sí, luego soy re-pálido,salgo del baño y todos me ven raro ¿pues cómo no? si parece que me intoxiqué con embutidos.

He tardado mucho en escribir este post, en este caso hay razones, otras veces sólo hay causas.

En esta ocasión la causa fue el hambre y el razonamiento fue que no tenía por qué estármela aguantando, se preguntarán por qué tengo semejante holgura en la oficina como para salir a comer cuando yo quiero, bueno, síganlo haciendo. Fui a desayunar dos tacos de birria aquí a un par de cuadras, la sazón de allí es espectacular y si quieres te la sirven con lengua, deliciosa pero, hay un detalle, sirven la birria calientísima.

Al rojo birria.

Ese birrista es, como mínimo,  una de dos cosas, una persona que a nivel cerebral no comprende que el calor excesivo en los alimentos no es padre o, un pinche ojete; en tiempos invernales todavía se puede tolerar esa birria tan caliente pero cuando los días del verano se acercan, cada vez comerla se siente más que como desayuno, el pago de una manda.

Ahora aquí sentado me pongo a pensar un poco en mi futuro cercano, no el inmediato porque me meto en pedos porque no termino de pillarlo cuando ya es pasado; con el otro tengo más chance de verlo acercarse; pienso en todas las posibilidades de cambio y en los distintos potenciales a la mano, potenciales de mejorar, cambiar mi vida sustancialmente, lo único que he resuelto es que no será solo.

Acaba de pasar una compañera con música en su celular, sin headphones, me causa tanta molestia ese acto de inconciencia para con el entorno laboral de los demás que un día de éstos que lo descuide se lo voy a mear, neta.

Esta semana va a paso medio, aún no puedo percibir con qué ritmo pasará Junio sobre mi, solo anticipo que pronto visitaré a don simi en busca de unas buenas aspirinas con cafeína, de paso lo tacleo.

La piel de mi rostro hace rato que se deshizo de la hinchazón y rojor de los pellizcones, ayudó la birria hinchando el resto.

*Acutalización: Por estar pellizcándome, quemándome y molestándome olvidé sintonizar online el partido de tennis del día de hoy. I clap myself..

May 312011
 

Me siento mucho mejor de mi panza, el día de ayer que me fui a casa a descansar eso hice, tirar la flojera y disfrutar del resto del día que estuvo especialmente fresco, estuve tanto alargatado en cama que cuando pasó el dolor en mi estómago tuve que encargarme del de mi espalda, creo que ya es tiempo de cambiar de colchón que, de ortopédico creo que ya  no le queda mas que lo pédico, lo he rotado tantas veces que nomás me falta ponerlo de canto y dormir sobre él como Snoopy.

Ni lecho de rosas, mucho menos de laureles.

El día en la oficina está muy relajado, he hecho lo que estaba pendiente de ayer, lo de hoy ya lo pasé a la charola de pendientes de mañana, así pasa cuando trabajas bajo protesta, si había pocos con la camiseta de la oficina bien puesta, yo era uno de esos. Creo que simplemente he dejado a un lado la preocupación del trabajo, ahora me preocupo (en la justa medida) de lo que sigue.

La preocupación es como el ajo, da sabor pero si te pasas apesta.

Estoy viendo los cuartos de final del Roland Garros, Federer vs Monfils;  me hubiera gustado aprender a jugar Tenis desde pequeño (sigo sin aprender), es un partido que ya es predecible pero está muy interesante, Roger Federer ganará y se enfrentará en semi-finales contra Novak Djokovic, un cabrón que está a punto de romper el record de mayor partidos invicto. A ver si por estar escribiendo esto aquí no pierde Federer y Djokovic vale madres con el record, así soy yo, nomás le echo porras a algo y es como si lo tomara de la mano y lo encaminara directito a chingar a su madre.

Tu tocas la guitarra, yo toco madera.

Federer acaba de perder un juego, comenzó de pronto a jugar mal y el contrincante francés a acertar todos sus shots. No mamen.

Voy a recoger mi cheque y pasar al banco a cobrar, a ver si en el camino le echo porras a alguien que me caiga gordo.

Hoy es martes, estos días no me gustan mucho porque son como indecisos, inciertos, el martes puedes hacer cualquier cosa y nada se siente oficial, al martes le puedes poner todo pero nada le queda bien, el martes es como un tipo mega gordo que tiene que mandar hacer su ropa, ésta le quedará, pero verse bien es algo de olvidarse.

Si tuviera dinero me compraría un barco y le llamaría “Martes”, no lo usaría nunca.

Dan las 11 de la mañana, a ver qué ocurre en lo que resta del día.

*Actualización 11:44 am : Roger Federer ganó el partido.

May 272011
 

No muy bien cocido.

Allí está, quieto sobre su pequeñito pedestal de razón e inmortalidad, mirándome con aire paternal, de abuelo; le doy un leve golpecito con el dedo para que su cabeza se balancée como cadera de hawaiana. Esos ojos me hablan y me dice que nada es para siempre.

Nada es para siempre, pero también nada el pato.

Anoche la reunión con los amigos estuvo muy buena, tenía pensado no verlos e irme por mi cuenta a una cena de tapas y vino que la verdad se me antojaba mucho, creo que de todos modos si no me hubiera llamado mi carnal invitándome hubiera terminado haciendo planking en mi cama.

El lugar es nuevo y con buen espacio, claro, mis dos amigos y yo somos muy pinche mamones y nos gusta reir de lo que se pueda, también somos dipsómanos, ni modo, viene junto con pegado cuando se habla de nosotros; la escena completa en resumen es agradable, con sus #fails propios y ya habituales de quien no tiene puta idea de diseño de interiores o un simple y llano toque de sentido común, pero nada grave.

Lo que no perdono nunca es música mala.

Lo que tuvimos que tolerar anoche fue una impecable muestra de mala música de una de las más malas etapas de la música (en mi opinión, aclaro eso para que no anden después diciendo que me siento un chingado oráculo musical): finales de los 80′s y principio de los 90′s. Insalvable.

Que te salven Milli Vanilli hijo mío.

Yo fui el primero en retirarme pues era necesario descansar para no levantarme… así.

A veces mi jefa inmediata me da ternura, a veces me causa agravio sin intención porque me mete a juntas cuando ando crudísimo; es una señora chaparrita de voz del mismo tamaño, quizá tímida, es linda persona pero no me gusta que otros se aprovechen de ello; me acerqué a saludarla esta mañana, me preguntó si me sentía bien seguramente porque me vió con cara de guante de catcher, le confirmé su sospecha y soltó una carcajada, me miró igualito que el monito de don Alberto que está aquí sobre mi repisa, cuando me vaya me va a extrañar, yo la hago reír mucho.

Traigo antojo de birria o algún otro estofado de ese tipo, puede ser barbacoa o pibil, pero sin habanero.

A la salida del sol.

Yo tengo tolerancia moderada al picante, detesto cuando me paso de salsas o chile en la comida y termino con dolor en la boca como si hubiera hecho buches con tachuelas.

Mi primer encuentro con el chile fue espantoso; como todo niño normal yo era un polvorín de ocurrencias y curiosidades; un día que pasaba cerca del cesto de basura de la cocina asomé la carota y encontré la bolita interior de un chile verde (esa que se saca y que está repleta de semilla)  no se qué chingados estaba pensando que le di una mordida, grande.

Jamás había sentido tanto dolor, ese ardor estalló en mi lengua y labios, comencé a babear, a llorar, abría y cerraba la boca desesperado mientras también comenzaba a llorar, corrí a enjuagarme la boca con agua, ¡fue peor!, las lágrimas no me dejaban ver bien y el llanto además de infinito era vergonzoso, me sentía estúpido (desde pequeño jamás me he perdonado sentirme estúpido) y para aderezar el sentimiento opté por correr, así, correr por correr, ni siquiera en busca de mi abuela o de quien chingados estuviera en casa, yo, en mi desesperante y dolorosa quemazón de hocico determiné que correr quita lo enchilado.

No corras cuando las lágrimas nublan tu vista.

Me di un putazo estrambótico con la primer pared en el camino (no esquivé nada, derechito), caí al piso en llanto y autohumillación, mi abuela, que no había escuchado mis lamentos entró a escena porque escuchó que “algo había tronado”, como pude le informé que lo que había llamado su atención había sido mi cabeza pero que yo ya lloraba antes de darle a la pared.

Pasé el resto de la mañana sentado al lado de mis abuelos en la tienda de abarrotes (la tienda de mi abuelo) besando un una bolsa con hielo.

Si hubiera crecido en aquellas épocas de guerra en que se usaba mucho la tortura (pero la decente, no las cosas de ahora) me hubiera gustado dedicarme a su diseño, ya tengo un par de buenas y divertidas torturas.

  • El enemigo  vendado de los ojos caminando descalzo y sin detenerse dentro de una gran habitación llena de sillas de todo tipo.
  • El enemigo enchilado con habanero y que se empine una coca asoleada.

La mejor tortura no es la que duele y te desangra sino la que te hace la vida de cuadritos.

May 262011
 

Amanecer crudo tiene su magia.

Neutralicé las dos alarmas esta mañana, pude quedarme allí, como tablón, inerte e inócuo, pero Cartucho llegó a pararse sobre mi pecho a reclamar atención y darme los buenos días, está tan grande el gato gordo que ronronea y suena como aserradero, ya me ha despertado con susto.

Pero superé la cruda, fue cuestión de subirle dos rayitas a la voluntad y apurarme para compensar la levantada tarde (20 minutos) y listo, llegué a tiempo sin problemas.

En la oficina tenemos una población alta de huevones y atenidos, eso incluye, además de no trabajar, hacerse pendejos para hacer el café o ir a recoger los encargos de desayuno, esas son actividades que se rolan entre todos pero al final son una o dos personas las que terminan poniendo el café y levantando pedido de desayuno para todos.

Las reglas del juego.

Yo desde hace mucho opté por dejarme de mamadas, no coopero para el café de la oficina por algunas simples razones:

Les queda espantoso, se les quema, es café lo hacen cuando ya todos se han hecho pendejos y alguien cede y no tengo por qué invertir paciencia en la espera de unos sorbos de una infusión infame.

La pera que he traido de desayuno sigue allí, mirándome con su ojito de etiqueta, la resaca siempre juega con mi intuición alimentaria, no se si tengo hambre o no, pero es una pera bonita, “Mantequilla” es su tipo, cuando están en su punto pleno de madurez, al morderlas se siente como clavarle los dientes a una barra de manteca, el otro día probé bocado de una de sabor y texturas tan sublimes que estuve a nada de mejor mandarla enmicar para conservarla el resto de mi vida.

Qué rico el placer de no tener que levantarte de la cama, el envolvimiento de la sábana, la cobija entre las piernas y trepada hasta la orilla de los ojos, qué bello es permanecer atrincherado en el lecho, de hecho.

Amanecer crudo y vulnerable me pone cursi, me hace extrañar y me pone melancólico, nostálgico y logístico; lo bueno que llegar a la oficina equilibra las sensaciones, es jueves y todos traen “esa” actitud, creo que yo la tomaré también, ni modo.

Don Canario está de viaje y no regresa hasta el Lunes, varios de los que llegamos a comprarle café hemos coincidido que desde que uno va doblando en la esquina ya se escuchan sus gritos, es un español gritón, por eso adoro a los españoles, porque son gritones y contentos, algún día viviré un tiempo en España, eso me lo he prometido.

Es hora de darle a la cursi  pera que sólo tengo café en la panza, muy rico sí, pero no alcanza.

Las frutas son cursis, excepto el aguacate que es un payaso.

May 252011
 

Despertar el día de hoy fue verdaderamente labor de titanes, mi problema de ser falto de sueño, malo para dormir, filósofo nocturno, velador de closet o como quieran llamarle al insomne, es un problema rancio que he tocado tantas veces como tema en este blog que por esta ocasión no me extenderé y sólo manifestaré que a dormir cuando a mi cerebro se le remuerda la gana ya me acostumbré.

¡Madre mía la levantada!

Desde que cambiamos de jefe la llegada es estrictamente a las 8:00 am con tolerancia de diez minutos; sólo es cuestión de acostumbrase al cambio, desde que entró esa nueva política de ingreso no he tenido ningun problema con llegar más que puntual, a veces hasta me paso de temprano, pero eso no quiere decir que despertar y levantarme sea un paseo en Disneylandia (es como decir bonito, y decir bonito es sólo un decir pues la generalidad es que Disneylandia es sinónimo de grato y bonito, en lo personal sería una pinche pesadilla), es muy difícil.

Fue tarde, pero no irrreparable.

Nadé en un mar de hueva por 17 minutos más, luego bajé a jugar con Cartucho quien hacía guardia sentado al lado de su plato sin comida, preparé café y en un par de rascadas de nalga mi ropa y agua en la regadera estaban listas.

Fx(fácil) = cuando algo importa es más fácil llevarlo a cabo, cuando no, no.

Alcancé a llegar a las 8:10 am.

Toda mi jornada laboral me la he pasado clavado en la computadora, en el sistema interno capturando información que recolecté el día de ayer de varias empresas que contacté, con mis audífonos me alejo de todos y trabajo agusto, voló el tiempo, ya casi es hora de largarme.

Dos cosas:

Después de que se me acabó el café que diario compro en el puesto de Don Canario, decidí robar (es broma, paso sin respirar por no robar aire) café del que prepara mi jefa en una cafetera allá por rumbo del pasillo que va al baño.

El café del pasillo al baño, sabe a tocino.

Ante el peor desaire de la mañana el plan B era simplemente salir a la banqueta a sacarle una coca light a la máquina de sodas, me chingó. Pinché el botón correcto y salió una coca cola regular, tuve que regresar a la oficina a revenderla, nadie la quería y la mejor oferta fue de mi jefa que traía sólo ocho monedas de a peso y dos billetes de quinientos.

Me dice – Me caes del cielo porque quiero quitarme ese saborcito del café que me quedó un poco malo.

Tomé café malísimo y al final tuve que caminar tres cuadras para comprar una coca cola de diez pesos.

May 242011
 

Después de jugar fontón puedo sentirme tan lleno de energía como un ratón de laboratorio o tan drenado de fuerza como un despertar de domingo por la mañana.

Dormí poco y soñé rápido.

Normalmente sueño con más frecuencia y más lucidez al dormir por las tardes, a diferencia de cuando me voy a la cama en la noche y de entrada dormir es una tarea que, por complicada,  me mantiene despierto, cuando llega el momento en que puedo finalmente conciliar el sueño, es tan tarde y estoy tan cansado que si llego a soñar pocas veces me entero.

Sueños de siesta siempre son bonitos.

Dicen que siempre que llegamos a sueño profundo soñamos, que el problema es recordar, un tip que leí en sepa dónde es que hay que aprender a despertar, esto significa que en primer lugar desliguemos la idea de que despertar viene junto y pegado con abrir los ojos, podemos despertar sin abrir los ojos, regresar a la conciencia, luego abrir los ojos, después cambiar posición.

Pues hoy me falló.

La cuestión cuando duermo ese poquito de más es que tardo mucho en dejar de sentir que mi cabeza está rellena de espumitas de embalaje, en mi sugestión e hinchazón de ojos, si sacudo la cabeza de lado a lado, puedo “escuchar” el inconfundible sonido de caja de cereal a punto de acabarse, me desespera.

Ya rascan la diez de la noche y apenas siento que esa sensación rara desaparece, desapareció junto con el café que me serví hace hora y media, escucho “to kingdom come” de Passion Pitt, qué bella canción, confieso que me gustaba más cuando no le entendía a la letra, me parecía menos cursí y más sentimental, me sigue gustando de todos modos.

Quisiera soñar más con mi padre.

Acabo de ver la repetición de un golazo en la TV (ni modo que en el horno) y me dejó impresionado, al autor nomás le faltó burlar al árbitro cambiándole el silbato por un palito de queso. En general no soy fan del fútbol, soy fan del deporte y de los buenos partidos que encuentros competitivos.

Ahora pienso que el día llega a su fin, que mañana habrá algo más que hacer pidiendole a la suerte (porque a veces ya no se a qué apostarle) que sea un buen miércoles, cuando la cosa está fea se vale ser un poco conformista sólo por salud mental

Si los baches son ineludibles por lo menos voy despacio para no romper las llantas.

Enciendo uno de mis últimos cigarrillos, comienza Bran Van 3000 con “Rainshine”, cierro los ojos mientras expulso la bocanada, mi mente es un salvapantallas de DVD player.

May 242011
 

Entre más hambre tienes más lejos se siente la taquería así como el tiempo para llegar a ella.

Es pasado mediodía, sigo dejando escapar algunos eructos de cilantro y guisados de lengua y cabeza; hoy tuve junta temprano, a la misma hora de entrada a la oficina todas las mañanas, el problema que en un lugar 15 veces más lejos.

La regla de tres.

Me zampé tres tacos, dos de cabeza y uno de lengua más una coca lai, muchos dicen “qué mamón” después de tragar tacos me chingo una coca sin azúcar, yo digo que no consumo azúcar porque me empalago y,  nomás por que ya comí alimentos con grasa no debo también tomar un refresco que contiene el azúcar que necesito en todo un mes.

La ecuación.

Antojitos mexicanos + refresco light = hay que ser cochi pero no tan trompudo.

Cuando hay juntas se pierde mucho tiempo y el día se siente corto.

Falta inventar algo para hacer que las juntas también se sientan cortas, son un suplicio.

Faltan seis minutos para ir a casa y la niña de mis ojos me dice que me quiere.

Esa güerita.