May 312011
 

Me siento mucho mejor de mi panza, el día de ayer que me fui a casa a descansar eso hice, tirar la flojera y disfrutar del resto del día que estuvo especialmente fresco, estuve tanto alargatado en cama que cuando pasó el dolor en mi estómago tuve que encargarme del de mi espalda, creo que ya es tiempo de cambiar de colchón que, de ortopédico creo que ya  no le queda mas que lo pédico, lo he rotado tantas veces que nomás me falta ponerlo de canto y dormir sobre él como Snoopy.

Ni lecho de rosas, mucho menos de laureles.

El día en la oficina está muy relajado, he hecho lo que estaba pendiente de ayer, lo de hoy ya lo pasé a la charola de pendientes de mañana, así pasa cuando trabajas bajo protesta, si había pocos con la camiseta de la oficina bien puesta, yo era uno de esos. Creo que simplemente he dejado a un lado la preocupación del trabajo, ahora me preocupo (en la justa medida) de lo que sigue.

La preocupación es como el ajo, da sabor pero si te pasas apesta.

Estoy viendo los cuartos de final del Roland Garros, Federer vs Monfils;  me hubiera gustado aprender a jugar Tenis desde pequeño (sigo sin aprender), es un partido que ya es predecible pero está muy interesante, Roger Federer ganará y se enfrentará en semi-finales contra Novak Djokovic, un cabrón que está a punto de romper el record de mayor partidos invicto. A ver si por estar escribiendo esto aquí no pierde Federer y Djokovic vale madres con el record, así soy yo, nomás le echo porras a algo y es como si lo tomara de la mano y lo encaminara directito a chingar a su madre.

Tu tocas la guitarra, yo toco madera.

Federer acaba de perder un juego, comenzó de pronto a jugar mal y el contrincante francés a acertar todos sus shots. No mamen.

Voy a recoger mi cheque y pasar al banco a cobrar, a ver si en el camino le echo porras a alguien que me caiga gordo.

Hoy es martes, estos días no me gustan mucho porque son como indecisos, inciertos, el martes puedes hacer cualquier cosa y nada se siente oficial, al martes le puedes poner todo pero nada le queda bien, el martes es como un tipo mega gordo que tiene que mandar hacer su ropa, ésta le quedará, pero verse bien es algo de olvidarse.

Si tuviera dinero me compraría un barco y le llamaría “Martes”, no lo usaría nunca.

Dan las 11 de la mañana, a ver qué ocurre en lo que resta del día.

*Actualización 11:44 am : Roger Federer ganó el partido.

May 302011
 

Hoy amanecí con el corazón apachurrado. Quizá es lo que pasa cuando quieres a una persona y ella te corresponde queriéndote. La cosa es que nadie es experto en los caminos del amor y las relaciones, siempre, cada vez, es una nueva representación de aquella primera ocasión; Yo, por ejemplo, me enamoro como adolescente, cursi de preparatoria, siempre me pregunto si lo manifiesto demasiado pero ¿cómo sabe uno sí está haciendo lo correcto?

The Heartbeat Manifesto.

Estoy esperando que mi jefa salga de una junta para pedirle permiso para retirarme a casa, me siento mal, me duele la panza y tengo nauseas, quiero estar en mi cama con los ojos cerrados (yo, no la cama).

Sí, me voy a casa a descansar, me voy para sentirme mejor.

Me siento muy mal y pero cambiaría este par de pastillas por su par de ojos verdes manifestando que me quieren.

p.s. Un wey se acaba de burlar de mi manzana enferma.

May 292011
 

Aquí sentado en boxers, frente a la computadora y con el sopor propio de un cálido domingo en la antesala del verano, no pude pensar en un título más elocuente para esta entrada que “Hoy es domingo”.

Aunque mis domingos tienden a ser monótonos en lo físico, en lo mental es otra cosa, el último día de la semana siempre ha tenido ese asunto de retacarme de sentimientos; todos los domingos de mi vida eran de hablar con mi padre, a veces él marcaba, otras yo.

Lada al cielo.

También los domingos, por acuerdo tácito entre mi mente, cuerpo y espíritu, hago nada. Sólo la convocatoria extraordinaria a alguna actividad recreativa trascendente o de cierta relevancia social puede sacarme de aquí, mi rincón favorito

Ayer tampoco hice nada pero porque andaba desmañanado, el viernes por la noche fuimos mis amigos y yo a la despedida de una amiga que venía de visita, yo fui el encargado de la música, armé un playlist buenísimo con música nueva que creo nomás un amigo y yo disfrutamos mucho (yo nomás, porque en ese tipo de eventos donde la mayoría es indiferente a la música no hay mucho qué hacer); nos quedamos mis dos mejores amigos y yo hasta que la anfitriona nos corrió con un gentil – Sí, la neta ya váyanse.

No nos quedó otra que ir a buscar un puesto de birria para desmadrugados, encontramos un lugar que habría a las seis de la mañana, tuvimos que dar vueltas por el centro por media hora para hacer tiempo, yo aparte de tiempo hice un ejercicio de poder mental para no mearme encima, tenía que esperar a que abrieran el changarro para que me prestaran el baño, fue un suplicio espantoso.

Birria high.

La birria estaba espectacular, no paré de quemarme la boca hasta que llevaba la mitad, pero valió la pena; tenía algo de tiempo sin ver el amanecer circulando en la ciudad, es hermoso, es una sensación extraña de bienestar, de haber pasado una buena noche con los amigos, no hay mejor broche de oro que el sol naciente.

Hay luegos que son nada.

Regresé a la vida en la tarde y terminé desvelándome de nuevo viendo dos películas que bien pude no haber visto, cometí dos errores, honestos, pero errores. La primera película que escogí fue The Knowing, con este señor que tiene cara de mi huevo derecho cuando me pongo los boxers que me ajustan demasiado, Nicolas Cage, qué cuate más insulso, aposté por la historia y esa cosa del fin del mundo, mi esperanza llegó a su fin antes; con la total insatisfacción decidí buscar algo decente, justo en ese momento vi anunciada en la tele la película The Fragile, de producción de horror española pero en inglés con la flaca (y también sin gracia) Calista Flockhart, fui a imdb a ver algunos reviews y leer de qué trataba, resultó que en un sanatorio infantil algo misterioso sucedía, lugares comunes que por comunes ya me se de memoria, un segundo piso cancelado hacía 50 años, una enfermera tan cuerda como una papa frita había cometido una atrocidad, luego se suicidó, y como ni así quedó conforme seguía complicándole la existencia a los niños y el personal del turno nocturno apareciéndose por los pasillos en un disfraz de Marilyn Manson. Me sigue dando más miedo que mi jefa me mande a juntas cuando llego crudo a la oficina.

Noche de oquis

Esta mañana desperté crudo de películas malas.

Ahora los domingos platico con mi tío, me dice cómo está el clima, qué tal le ha ido con la mujer que está saliendo, hablamos de Tennis (ambos seguimos los torneos en turno) y de cosas de la vida, coincidimos que este años la vida nos ha pegado feo, estamos de acuerdo también en que algo bueno tiene que ocurrir pronto.

Pero hoy que hago nada, lo bueno que tenga que ocurrir que me busque, aquí me quedo, para que sepa dónde encontrarme.

May 262011
 

Amanecer crudo tiene su magia.

Neutralicé las dos alarmas esta mañana, pude quedarme allí, como tablón, inerte e inócuo, pero Cartucho llegó a pararse sobre mi pecho a reclamar atención y darme los buenos días, está tan grande el gato gordo que ronronea y suena como aserradero, ya me ha despertado con susto.

Pero superé la cruda, fue cuestión de subirle dos rayitas a la voluntad y apurarme para compensar la levantada tarde (20 minutos) y listo, llegué a tiempo sin problemas.

En la oficina tenemos una población alta de huevones y atenidos, eso incluye, además de no trabajar, hacerse pendejos para hacer el café o ir a recoger los encargos de desayuno, esas son actividades que se rolan entre todos pero al final son una o dos personas las que terminan poniendo el café y levantando pedido de desayuno para todos.

Las reglas del juego.

Yo desde hace mucho opté por dejarme de mamadas, no coopero para el café de la oficina por algunas simples razones:

Les queda espantoso, se les quema, es café lo hacen cuando ya todos se han hecho pendejos y alguien cede y no tengo por qué invertir paciencia en la espera de unos sorbos de una infusión infame.

La pera que he traido de desayuno sigue allí, mirándome con su ojito de etiqueta, la resaca siempre juega con mi intuición alimentaria, no se si tengo hambre o no, pero es una pera bonita, “Mantequilla” es su tipo, cuando están en su punto pleno de madurez, al morderlas se siente como clavarle los dientes a una barra de manteca, el otro día probé bocado de una de sabor y texturas tan sublimes que estuve a nada de mejor mandarla enmicar para conservarla el resto de mi vida.

Qué rico el placer de no tener que levantarte de la cama, el envolvimiento de la sábana, la cobija entre las piernas y trepada hasta la orilla de los ojos, qué bello es permanecer atrincherado en el lecho, de hecho.

Amanecer crudo y vulnerable me pone cursi, me hace extrañar y me pone melancólico, nostálgico y logístico; lo bueno que llegar a la oficina equilibra las sensaciones, es jueves y todos traen “esa” actitud, creo que yo la tomaré también, ni modo.

Don Canario está de viaje y no regresa hasta el Lunes, varios de los que llegamos a comprarle café hemos coincidido que desde que uno va doblando en la esquina ya se escuchan sus gritos, es un español gritón, por eso adoro a los españoles, porque son gritones y contentos, algún día viviré un tiempo en España, eso me lo he prometido.

Es hora de darle a la cursi  pera que sólo tengo café en la panza, muy rico sí, pero no alcanza.

Las frutas son cursis, excepto el aguacate que es un payaso.

May 252011
 

Sobredosis de música, siesta chueca, café instantáneo en doble ración, letras, muchas letras.

Cuando la noche del casi verano llega, tarde, comienzo a sentirme en mi contexto, dentro del que soy libre de pensar, reflexionar cosas serias y otras que son pavadas, en estos ratos me gusta aturdirme con la música y ver lejos de mi aunque a un metro de mi este la esquina de mi habitación de paredes cubiertas de pintura negra.

Ver lejos se hace abriendo muy bien los ojos en un día soleado, muy lejos, sólo cerrándolos.

Al momento que esta línea se desarrolla la chica que canta “Babyrock rock” de Clorofila me grita por todos los flancos

- SOMETHING’S MISSING!

Sin querer encogí los hombros, como si me hubiera regalado una sugerencia, una respuesta a mi mirada perdida en las paredes.

Llega un mensaje de texto de mi Tío, en Tijuana, me cuenta el marcador del partido de Tennis donde juega uno de nuestros favoritos, lo extraño, es el hermano de mi papá, mi padrino, gigantes los dos.

Ahora llega un mensaje del par de ojos verdes más bellos que conozco.

El chiste de todo esto, reflexiono, es que no todo está perdido.

- Chau paredes.

May 242011
 

Vengo regresando del Oxxo; soy fan de las tiendas de conveniencia, aire acondicionado, unas mesitas y un breviario de todas las cochinadas que uno puede necesitar para quitar el hambre, la sed, la resequedad de la piel y la necesidad de periodismo basura.

Cuando entro a un lugar de esos me siento agusto y aunque sólo vaya a comprar una coca-cola me paseo un poco frente a los refrigeradores queriendo descubrir alguna nueva bebida que me haga soltar en voz alta un – ah, no mames.

La caja siempre está rodeada de pendejaditas; chicles, dulces, productos en oferta y juguetitos colocados a la altura de los ojos del niño rezongón que todo lo que ve quiere, just a la altura de sus manos para que lo tome y no lo suelte, quizás hasta lo rompa y pagarlo sea inevitable.

Todo es bonito en las tiendas de conveniencia.

Como en esas tiendas, hay otros lugares en los que me gustaría trabajar, no por dinero o por popularidad, eso es evidente, sino por vivirlo.

Hay tantas cosas, tan simples en la vida, que nos gustaría vivir pero que no hacemos nada al respecto por de cierta forma nos trazamos otros caminos o corremos con otras suertes y estas entonces se quedan en la vitrina de lo cotidiano, nos quedamos de “window shoppers”, no hay tanta vida para vivirlo todo, no digo que no se puede intentar, pero unos cuantos años en cada cosa es muy poco, no es vivirlo, el tiempo corre y de por sí la meta es incierta.

No debes considerar al tiempo como tu enemigo, sólo saber que no perdona.

Si yo tuviera la certeza de nueve vidas, gastaría exclusivamente cada una en:

1.- Trabajar en una tienda de conveniencia.

2.- Vendedor de electrónica en una gran tienda departamental.

3.- Cantinero.

4.- Escritor.

5.- Jardinero de un gran parque.

6.- Barbero.

7.- Taquero.

8.- Trotamundos.

9.- Lo que soy ahora, con las memorias de las ocho anteriores.

Nov 252008
 

La lluvia de invierno o en la playa, la que cae cuando viene una tormenta tropical; un buen café, helado o caliente pero simplemente bueno; mi brazo entumido porque toda la noche ella durmió y rodó sobre él; tomar la primera cerveza y sentir que me cae tan bien que puedo tomar todas las que vengan; una tarde en la que sienta que nada me preocupa, una de esas tardes en las que siento que soy infinitamente feliz; la sonrisa de una bonita desconocida; de los zumbidos del messenger; de usar emoticones; jugar a que la vida es fácil; ver fotos antiguas de gente conocida, y de mi; viajar de pasajero en la carretera y sacar la mano jugando al avión; dormir en la arena de la playa en el pacífico; despertar recordando que lo último que hice antes de quedar dormido fue que sonreía; encontrar amigos de mi infancia por la calle y que me reconozcan; saber que la suerte le da buena cara a las personas que quiero; vomitar de ebriedad sintiendo que alguien cuida de mi; todos los momentos que me hacen decir – ¡de la que me salvé!; los días de invierno en que no debo levantarme temprano; los huevos rancheros que se preparan en mi tierra; el shoegazer; los 90′s; un abrazo inesperado; llorar de alegría; una buena película de horror; carcajearme; el primer sorbo de café por la mañana; una muestra de cariño de un animal; la vista de Tijuana desde la terraza de mi casa; una larga charla con mi padre mientras tomamos whiskey con agua; comprarme un gadget nuevo; fan de la risa de mi madre; y de vez en cuando, soy fan de sentirme solo.


Como esta noche.