Refritos


Diario Incendio (Post del 12/mayo/2008)

El día de hoy a las 10:30 de la mañana se registró un gran incendio en la escuela primaria Miguel Hidalgo y Costilla, afortunadamente la mitad del alumnado se encontraba asistiendo a un evento en el Palacio de Gobierno por lo que sólo se registraron quemaduras de cuarto, quinto y sexto grado.

Para los que siguen en el trip de verlo cuando nació el post: CLICK AQUÍ

Si hoy fuera una película y fuera mía:Abriría los ojos, boca arriba, en la pared de la cabecera hay una ventana alta y pequeña que deja ver el cielo nublado del medio día, está abierta y entra un poco de la llovizna.

Busco el reloj con la vista aún borrosa, no está, se cayó el suelo seguramente anoche cuando a tumbos me lancé a la cama golpeando con el buró, lo que explica el morete en el hombro.

A mi lado derecho hay evidencia de qué alguien durmió conmigo, veo al suelo del otro lado de la cama y están unas panties de algodón color blanco estampado con minúsculos corazones rojos y rosas y con un pequeño lazo, a través de la puerta alcanzo a ver una bolso negro y unas gafas.

Suena el agua en la regadera, es ella, ya recordé quién es.

En la grabadora hay tres recados:
1.- Mi socio que no sabe dónde chingados estoy y lo dejé sólo con la reunión de las 12:00 pm, que me va a agarrar a putazos si perdemos el cliente y me recuerda que a las 9:00 de la noche tenemos pedota con unas nenas que conocimos el sabado que si no voy ahí si me atropella donde me vea.

2.- Una chica con acento argentino pero voz desconocida y sonando muy de confianza me dice que no le he pasado “los datos” que acordé enviarle, que no sea “malito” que luego compensa el favor dejándome un beso grande.

3.- El administrador del edificio recordándome que aunque sea penthouse, el inquilino de abajo escucha el desmadre sobre todo cuando lo hago en mi habitación, que ya se quejó de nuevo. Me aclara que el inquilino de abajo le caga la madre y que por él yo siga haciendo desmadre que fin de cuentas ni paga a tiempo y es un hijoeputa, a ver si con eso se va a la verga, que nomás me avisa para que esté al tanto y que para la otra ponga la música más alto, que a él también le late Ministry de todos modos.

Me volteo para ir a la cocina y me madreo el dedo chiquito del pie, llego a encender la cafetera como jugando “brinca la tablita”

“Brincando la tablita” y sobándome el dedo estoy sirviendo café, derramo café en el piso, me descuido y me quemo queriendo limpiar, bajo el pie y piso el charco de café, resbalo hacia atrás, trastabillo sin control, jalo el mantel del desayunador, tumbo el tostador, caen cuchillos, cucharones y de un manotazo vuelan de la nevera imanes de bob espoja, frutas y menúes de pizzerías.

Caigo inevitablemente, hacia atrás, viendo al techo, golpeando con la nuca en la esquina de la pecera del pasillo.

Siento dolor agudo y se me borra la vista de nuevo, como regresando a dormir, grito su nombre y no me contesta.

~ las viejas y sus baños eternos, uno en diez minutos está listo, en diez minutos uno ya cagó,
ya se metió a la regadera…. shampoo jabón y todo ~

Trato de gritar por su ayuda de nuevo pero ya no me sale la voz.

Muero en un charco de sangre… agua y peces tropicales.

En la regadera el agua ya no sale caliente, y la chica ni siquiera alcanzó a mojarse, resbaló descalza con crema after shave que derramé sin darme cuenta al pie del lavabo; tumbó la repisa y arrancó la cortina tratando de detener su caída pero sólo se detuvo cuando con su nuca golpeó el gancho de acero para colgar las toallas.

Muere en un charco de sangre… after shave y cepillos de dientes.

Como he traído el cerebro destrozado por tantas preocupaciones, pendientes, encargos, peso espiritual, alma diluída, broncas gratis, café aguado y crudas de todos los ámbitos del espectro resaquesco, hoy me aviento un refrito de un post que escribí en algún momento del 2007 titulado “La Profundidad del Caldo” y que paso a transcribir a efecto de no poner link y hacerles gastar más clicks que, si lo pensamos bien, de esta otra forma no necesitan y pueden luego ir a hacer click para otra cosa que pueda, o no, resultarles más útil.

Si llegasen a desear ir al pasado no tan regrifo para sentirse como así, retro y leer el post en el lugar y momento en que nació, pásenle al campo de Search en la barra derecha de navegación, sea pues, aquí está:

La Profundidad del Caldo

A mi mamá le gusta que coma con ella de vez en cuando, a mi también me agrada porque siempre me cuenta cosas de sus amigas y sus parrandas, méome de la risa siempre porque la jefa tiene puras amigas que pueden ser personajes de una caricatura.

Claro, de una mujer tan liberal, tan hippie, no se pueden esperar los grandes platillazos gourmet, ahora tiene su kit de platillos a toda madre, antes, cuando era yo un niño, le quedaban malas hasta la sopas maruchán (sí, con acento), y lo único que perfeccionó en mi infancia, para mi desgracia, era el licuado de plátano con vitaminas y huevo, me lo tomaba sin respirar y apenas terminada pócima babosa corría como alma que lleva el diablo al baño a enjuagarme la boca, no lograrlo a tiempo implicaba vomitarlo, y tener que beberme otro vaso de licuado, mi madre preparaba siempre uno de más, el vaso contingente.

Así es que en la acutalidad mi mamá se desempeña de forma más que aceptable en las artes culinarias (yep, siempre suena fea la palabra), en su reducido menú se encuentran como protagonistas, el picadillo, caldo de mariscos, caldo tlalpeño, bictec ranchero, parrillada, camarones al ajillo, hígado encebollado (que me recuerda al café de mi ex-oficina) y calabazas con queso.

Hace una semana preparó caldo de mariscos (de donde le copié la receta pa cuando no hay jefa que lo haga), comimos a toda madre, y al final de la comilona me dice que ponga el caldo al fuego de nuevo, que lo deje que suelte un hervor y apague el fuego y lo tape para después dejarlo enfriar y guardarlo en la nevera para posterior consumo sin que se eche a perder. Yo atento siempre a los consejos de la sabia madre, seguí instrucciones, preguntando por supuesto las razones de tan peculiar procedimiento.

Me dice mi madre que como a los caldos se les mete la cuchara una y otra vez, y los destapas y todo eso, que es necesario hervirlos para que se, digamos “purifiquen” y poder guardarlos, si se les mete una cuchara de nuevo entonces habrá que hervirlo de nuevo.

Asumó que siendo un conocimiento que viene de generaciones atrás, que acarrea sabiduría de sepa cuantas personas, asumo el procedimiento y lo adoptaré en mis prácticas gastronomicas, a los caldos.

Ahora me tocó comer con mi madre de nuevo, esta vez, preparó bistec ranchero, le sale rechingón, hoy especialmente le quedó bastante “caldudo” pero muy sabroso como siempre.

Cuando terminamos de comer, quedó bastante en la olla, lo que hice claramente fue encender el fuego y ponerlo a hervir.

Esta es una representación de la conversación que siguió al evento de la flama y el bistec:

Jefa: – ¿PERO QUÉ HACES? -
Semidiós: – Pues ma, poniendo a hervir el bistec que quedó, para que no se eche a perder! -
Jefa: -NOOOOO, ¿POR QUÉ?, SI ESO NO ES UN CALDO! -
Semidiós: – ¿Oye pero que no me dijiste que a los caldos se les hace eso? y lo que veo si me asomo a esta olla es por mucho lo que yo llamaría “CALDO”, ¿ya lo viste? las verduras y las tiritas de bistec están nadando en caldo! -
Jefa: – !QUE NO!… ¿CÓMO SE LLAMA LO QUE PREPARÉ?-
Semidiós: *voz queda* – Bistec Ranchero -
Jefa: – Bueno, pues cuando prepare algo que se llame CALDO DE BISTEC RANCHERO, LO HIERVES!, ya no me gastes gas, tapa eso y guárdalo en el refrigerador -

Supongo que tengo mucho que aprender de gastronomía… y de las pinches viejas.