Jun 172011
 

Hoy desperté con mariposas en el estómago, eso me pasa por dormir con la ventana abierta, me desperté como siempre en un ritual botezo-rasca nuca-rasca nalga y patada (cariñosa) al Cartucho que ya maulla lastimosamente por comida desde que estoy dormido, como si Friskies acabara de anunciar que acaba de descontinuar sus latas de comida.

Tuve un lindo sueño donde ella estaba presente, su piel blanca sobre mi cuerpo y el intenso verde de su mirada.

Son esos sueños de ti los que no me dejan dejar la cama por las mañanas.

Pero estaba lejos de despertar, volví a cortar la fruta de mi desayuno mitad dormido, siempre que abro el toper en la oficina parece que la rebané con la puerta del carro.

Desayunó Cartucho, me preparé mi café y salté a la regadera.

Hoy mi coche se comportó de manera diferente, verán, la historia de mi relación con los coches que he poseído ha sido truculenta, nunca he tenido un coche último modelo, ni siquiera de años recientes, no siempre ha sido por cuestiones de dinero; mi primer coche fue un Nissan 1982 muy bien cuidado que me obsequí mi padre justo cuando entré a estudiar la Universidad, me duró los cinco años de carrera resistiendo los peores descuidos mecánicos puesto que yo no tenía un clavo en la bolsa, nunca pude encontrar la solución a su problema de sobrecalentamiento, lo vendí con ese problema y quien lo compró tuvo la mala suerte de ver cómo se le quemaba el motor para quedar, por fin, inservible.

Luego un amigo se ofreció a viajar al Norte a comprarme un coche, le dí todos mis ahorros más un poco de dinero que mi padre me había dado, regresó con un coche hermoso, mucho más nuevo, pero con el alma podrida, ese coche me hizo gastar muchísimo dinero en un problema que el mago mecánico de la ciudad arregló despues de haber comprado cambiado todos los sensores y dos computadoras, el día que me lo entregó me dijo con pena que TODO el problema era un cablecito que estaba haciendo tierra y que, justificando de la manera más fútil, estaba bien, pero bien, escondido.

Luego compré el coche de mis sueños, un Mustang 1965 Coupe, me salió carísimo y la otra mitad de caro para dejarlo decente, se le quedaba pegado el acelerador, tenía que desacelerar metiendo el pie debajo del peda y empujando hacía arriba, por fortuna era automático; también recuerdo que cuando frenaba de golpe, se iba hacia la izquierda violentamente, pasaron varias semanas para desarrollar el reflejo natural de frenar con volantazo a la derecha para proveer a mis pasajeros de un viaje sereno.

Siguió una Bronco noventera que gastaba más gasolina que un metrobús y estacionarla hubiera sido imposible en el DF.

Ahora poseo un coche sedán, viejo y feo, pero que se porta tan bien que no lo cambio por nada, ¿por qué no tengo un coche bonito y nuevo? porque cuando tuve que deshacerme de el hermoso Mustang ’65 perdí toda vanidad vehicular, poseer un coche fino, bonito y presumible pasó a tercer término, ahora sólo me interesa la movilidad.

Y justo eso le falló hoy a mi chingado carro sedán, viejo, feo e inmóvil.

Le falló el medidor de gasolina y me quedé tirado fuera de mi casa.

Pero caminar enamorado no es tan feo.

Jun 012011
 

Vengo regresando a mi asiento frente a mi ordenador, ah cómo me gusta usar las palabras de distintas regiones o países, unos piensan que soy un mamón, yo opino que sigue siendo español y lo único que estoy haciendo es hacer mi vocabulario más amplio y menos aburrido (para mi, es decir, lo que importa).

A lo que iba no es donde llegué y mucho menos de donde vengo.

Lo que quería decir originalmente cuando comencé este texto es que traigo toda la frente (nada pequeña, por cierto) pellizcada, nomás me encuentro en un baño con buena iluminación y si me encuentro un par de micro barritos o puntos negros (¿espinillas?) es un llamado a autojoderme un rato a pellizcones, nomás porque sí, luego soy re-pálido,salgo del baño y todos me ven raro ¿pues cómo no? si parece que me intoxiqué con embutidos.

He tardado mucho en escribir este post, en este caso hay razones, otras veces sólo hay causas.

En esta ocasión la causa fue el hambre y el razonamiento fue que no tenía por qué estármela aguantando, se preguntarán por qué tengo semejante holgura en la oficina como para salir a comer cuando yo quiero, bueno, síganlo haciendo. Fui a desayunar dos tacos de birria aquí a un par de cuadras, la sazón de allí es espectacular y si quieres te la sirven con lengua, deliciosa pero, hay un detalle, sirven la birria calientísima.

Al rojo birria.

Ese birrista es, como mínimo,  una de dos cosas, una persona que a nivel cerebral no comprende que el calor excesivo en los alimentos no es padre o, un pinche ojete; en tiempos invernales todavía se puede tolerar esa birria tan caliente pero cuando los días del verano se acercan, cada vez comerla se siente más que como desayuno, el pago de una manda.

Ahora aquí sentado me pongo a pensar un poco en mi futuro cercano, no el inmediato porque me meto en pedos porque no termino de pillarlo cuando ya es pasado; con el otro tengo más chance de verlo acercarse; pienso en todas las posibilidades de cambio y en los distintos potenciales a la mano, potenciales de mejorar, cambiar mi vida sustancialmente, lo único que he resuelto es que no será solo.

Acaba de pasar una compañera con música en su celular, sin headphones, me causa tanta molestia ese acto de inconciencia para con el entorno laboral de los demás que un día de éstos que lo descuide se lo voy a mear, neta.

Esta semana va a paso medio, aún no puedo percibir con qué ritmo pasará Junio sobre mi, solo anticipo que pronto visitaré a don simi en busca de unas buenas aspirinas con cafeína, de paso lo tacleo.

La piel de mi rostro hace rato que se deshizo de la hinchazón y rojor de los pellizcones, ayudó la birria hinchando el resto.

*Acutalización: Por estar pellizcándome, quemándome y molestándome olvidé sintonizar online el partido de tennis del día de hoy. I clap myself..

May 232011
 

Ya estoy tirado en cama con la notebook sobre la mesita que a su vez está sobre mí. Y sobre mí está el techo que he visto por tantos años, vista que ya quiero cambiar de nuevo, he querido cambiarla muchas veces y lo he logrado por intervalos cortos y esporádicos.

En eso ando.

Por más que en protesta he decidido no trabajar más que el tiempo por el que estrictamente estoy contratado para trabajar cada día no puedo evitar sumergirme en en lo que estoy haciendo, no puedo terminar mal un email en el que estoy poniendo total conciencia de contenido y atención nomás porque ha dado la hora de salida y tengo todo el derecho de salir corriendo, no puedo terminar un email con “mañana le sigo con el asunto porque aquí entre nos ésto no me está haciendo más rico”

Recibí notificaciones de tweets en mi celular y fue cuando noté que me había quedado treinta minutos pasados de la hora de salida, eso me daba poco tiempo para venir a casa, comer, ponerme la ropa para el frontón y salir a cortarme el pelo.

Tengo el pelo de la chingada.

De niño tenía en el cuero cabelludo unos tres remolinos colocados en puntos tales de mi cráneo que mi madre, para peinarme decente para lunes de asamblea o alguna fiesta con piñatas (me refiero a los otros niños de la fiesta) tenía que seguir un diagrama de flujo de que cuidadosamente había elaborado a efecto de no terminar pareciendo un muppet.

Llegué a tiempo a la cita con mi peluquera estrella, es buena para cortar el pelo, no porque haga maravillas conmigo, los cortes de hombre por más sofisticados que sean al final se resumen “corto de los lados, poco menos arriba (o lo que queda) y de atrás nomás no me dejes nuca de tablazo”, digo que es buena porque siempre esta con agenda llena, llena de viejas que van a hacerse todo eso que se hacen por horas.

Siempre que me acabo de cortar el pelo la sensación de que puedo voltear la mirada de un lado a otro más rápido, como pájaro, me dura en lo que llego al coche.

Camino al frontón noté tres negocios que como estrategia para llamar la atención de la gente ponen dos bocinotas afuera y sueltan música espantosa, un día me bajaré a preguntarles si lo que están vendiendo es mal gusto.

Ni en las peores quinceañeras.

Entre semana ceno fruta, hoy no, cené dos sandwiches de carnitas que quedaron de la comida de ayer, han pasado varias horas y mi estómago tan sereno como un domingo por la mañana, punto a favor por ese carrito de carnitas.

Qué rico sorbo de café para comenzar a intentar dormir.

Apr 272011
 

I

Aparezco caminando por las calles de la ciudad de Guadalajara aunque en el mismo sueño me entero muy rápido que son las calles del centro de la ciudad donde crecí y que las tengo repasadísimas; camino por una de las aceras, mi encargo es llegar a una farmacia que está en la esquina próxima para comprar no se qué chingaderas, en la escena aparecen algunos chavos adolescentes medio maleantes tipo enemigos de Karate Kid (primera parte) pero con más ganas de obtener lucro de su maleantez, me piden dinero y yo traigo muy poco.  Se genera un diálogo muy calmado.

- No tengo mucho dinero, chale qué culeros son me van a dejar sin dinero, déjenme para una coca no?

- Uta no mano, afloja todo ~agita mano abierta haciendo el ademan de “venga la lana”~

Saco el dinero que traía en una especie de costal de lino y eran puras monedas de denominación más baja que y me dicen que efectivamente andaba yo muy limitado de recursos, entra en el cuadro el vocalista de mi ex-banda y me dice que los conoce, yo no se qué chingados está haciendo él en la ciudad pero prefiero no averiguar eso ni sus vínculos con ellos, salgo bien librado del intento de asalto pero les prometí un seminario para mejorar la administración de sus recursos.

II

Regresé por donde venía, al dar la vuelta estoy en el viejo billar que yano existe, dentro estaban varios amigos de hace años que lavaban una cocina en medio de una gritadera peleándose como Los Tres Chiflados pero más a lo pendejo (imaginen nomás), les da mucho gusto saludarme, en el grupo de amigos están incluidos dos chilangos muy feos que a pesar que en el sueño son mis grandes viejos amigos, en mi subrealidad de que se que estoy soñando no los logro relacionar con nadie.

Llegó el momento de despedirme de ellos (hasta ese momento puedo contarlos bien, son cinco) los dos chilangos antes de irse me critican porque estoy muy flaco y uno me dice que me parezco a Jarvis Cocker, yo le digo que no mame.

III

Regreso con los otros tres amigos que quedan y ya no son los que eran, es decir, me los cambiaron entre actos, ahora estos eran más fresas pero igual de compas y de buena gente, dos se subían al coche en el que nos iríamos a sepa donde y el tercero estaba en la esquina a punto de subir a su propio coche; al acercarme les comento que los otros dos cuates chilangos acaban de decirme que me parezco a Jarvis Cocker, los dos ríen y me dicen – No mames we, sabes quién sí se parece un chingo al Jarvis we? este cabrón! – apuntando hacia el tercero en la esquina, y continuan – es más we, quieres ver qué tanto se parece? checa we.

Uno de ellos sale del coche y grita a la muchedumbre de chicas que estaban del otro lado de la calle haciendo cola en el cine para ver un chick flick de moda y grita señalando al coche de la esquina.

- HEY HEY! AQUÍ ESTÁ JARVIS COCKER DE INCOGNITOOOOO! -

La muchedumbre de viejas adolescentes y veinteañeras infesta la zona en menos de lo que nuestro amigo quausi Jarvis puede pedir auxilio o huir, su estilo de vestir y su finta snob no le ayudan nada y entre más lo miran más piensan que se trata del mero mero ex lider de Pulp.

Nosotro huímos mientras él nos raya la madre al puro estilo inglés.

IV

Después de un paneo de cámara onírica muy baboso en el que pasa un payaso de crucero corriendo detrás de un perro con gorro de cumpleaños, aparecemos tres personas en mi habitación, sobre mi cama, uno es mi amigo que esta acostado transversal, yo estoy sentado con las piernas cruzadas y una chica rubia bien bonita, de ojos azules se recuesta sobre mis piernas muy cariñosa, en el sueño ella es una recién conocida, se arrima a mi, me abraza y le beso la frente, ella sonríe.

El tercero en discordia nos interrumpe porque el programa de concurso ya comienza, en la TV el anfitrión da la bienvenida al público y pega un alarido con el nombre del show “WHO’S JARVIS?” comenzamos a cagarnos de risa pues resulta que nosotros  inscribimos a quasi Jarvis y la producción del programa fue a recogerlo a la fuerza, resignado a hacer el ridículo le toca su turno y, a pesar de ser idéntico, imita pésimo los movimientos asíncronos de Jarvis y los jueces lo destrozan, su premio de consolación es un libro autobiográfico del artista y un boleto doble para ir a ver el chick flick citado en el acto III.

V

Estoy de nuevo de visita en el billar de mis amigos, ya nos vamos y afuera de pronto se llena de gente alrededor de una riña de pandilleros estilo sur de california, hay balazos y mucha gente huye en todas direcciones, nosotros nos quedamos atrapados en el lugar pues la acera esta repleta de gente en pleno zafarrancho, la puerta cede y una ola de gente despavorida irrumpe y se viene como tromba sobre nosotros, huimos como podemos y encontramos que el mejor resguardo es bajo las mesas de billar que son sólidas como una roca.

Al esconderme me siento seguro y a mi lado encuentro a mi amigo quasi Jarvis fumando un habano, le pido uno para relajarme después de tanto estrés.

Mete la mano en su saco vintage y saca unos Delicados con filtro y con su mirada peresoza a través de sus grandes lentes  de pasta me dice:

- You are like common people.

Jan 082011
 

~ en la helada Tijuana; después de tener encendido el calentador eléctrico por dos horas apenas se puede sentir que la temperatura del cuarto sube un poco ~

- Oye papá ¿apenas el calentador nos está haciendo el paro no?
- Si ese calentador hiciera milagros ya lo tuvieran colgado en la Iglesia de Guadalupe.

Nov 302010
 

Martes último de noviembre, tan sereno que en lugar de rascarme las pelotas he decidido realizar este Podcast con una selección de algunas rolas nuevas que he descubierto en los pasados días; de la música, espero les resulte agradable aunque sea una parte, la plática es simple como un sorbo de café.

Temas: nondescript.

Música: Five Star Hotel “Can You Understan?”, Generationals “Carrying The Torch”, Suede “My Dark Star”, The Black and White Years “Thick as Thieves”, Beat! Beat! Beat! “We Are Waves” y Random Recipe “Pack Your Bags”.

Música de fondo: Calibre “Steptoe”.

PINCHA PLAY!  

LINK PARA DESCARGAR EL PODCAST AQUÍ MERO

Nov 242010
 

No soy alguien con muchos prejuicios. Soy humano y tengo como todos algunos prejuicios decentes que podría presumir en alguna fiesta para no quedarme atrás en la conversación descarada, sin embargo no son graves.

Tengo prejuicios más o menos inofensivos como muchas personas, no atacan preferencias sexuales, creencias religiosas ni tendencias políticas, por citar los temas que cotidianamente se tocan.

La mayoría de mis peores prejuicios ocurren en un universo de babosadas como mi falta de respeto al triángulo como instrumento musical y odiar todo lo relativo a The Eagles solo por haber creado una de las canciones que más detesto en la vida, “Hotel California”.

También tengo un prejuicio muy ligero que me hace sospechar de las personas que traen de moda presumir que beben mezcal y saben mucho de cervezas artesanales, mientras no demuestren lo contrario los veo como posers.

Otro prejuicio que no tengo acentuado es sobre el color rosa en la ropa, bajo ciertas circunstancias y formas me puede gustar; mi novia en turno ya hace unos cuatro años me regaló una camisa en tono rosado muy chingona que me pongo y me gusta mucho.

Mi problema con el color rosa es cuando entro a un baño a lavarme las manos o bañarme y encuentro para tales efectos sanitarios un jabón rosa.

Al único jabón de ese color al que le doy chance es al jabón chiquito Rosa Venus y sus variantes de negocios de hospedaje; se me hace hasta simpático, además con una vida tan efímera y siempre rodeada de extraños que cualquier acto o protesta en su contra me rayaría en injusticia y plena falta de sensatez.

No puedo ver un jabón rosa con el mismo carácter formal e impetuoso con el que veo a un elegante y apropiadamente blanco (cualquier color excepto rosa)  jabón antibacterial, simplemente no le veo ganas ni seriedad para realizar la importantísima tarea de remover las cochinadas que se acumulan en mi piel durante un día.

A un jabón rosa nunca le voy a creer que me dejará limpio y libre de microbios.

Imagino la colonia de bichos microscópicos en mi sobaco:

Se oscurece todo por una inmensa sombra proyectada sobre el sobaco, en la colonia de microbios ya se estaban preparando para el armagedon, la tormenta era aviso.

- ¡ALLÍ VIENE! ¡ALLÍ VIENE! ES UN JABÓN, CORRAN POR SUS FRÁGILES VIDAS, NO AYUDEN A MUJERES NI NIÑOS NO HAY TIEMPO, ESCÓNDANSE EN LOS POROS Y AGÁRRENSE FUERTE DE UN PELOOOO!

Uno de los microbios vigías toma binoculares y advierte con gritando pero con tono aliviado:

- ¡ESPEREN, ESPEREN, ES ROSA!

Inmediatamente se apaga la sirena de alarma en la comunidad y se avisa por la radio y televisión tomar precauciones pro mal tiempo saliendo a la calle con botas y un buen paraguas.


Nov 242010
 

Estoy trabajando en una nueva aplicación para cámaras, equipos móviles y computadoras personales que se llama PASAPORTERIZADOR / Passport-O-Matic (para marketing en el extranjero, a huevo).

Con ella no importará qué tan bien parecido seas, lo bien te hayas peinado, estado de tu ánimo o tu sonrisa de porcelana, siempre saldrás feo como la misma chingada.

Nov 032010
 

Aqui está el segundo podcast y el primer intento de hacerlo decente, debo advertirles que hubo varias fallas ténicas al grabar las voces, traté de minimizar las consecuencias, @nenamounstro y su servidor hemos hecho este podcast pensando en ustedes con mucho cariño y todo eso que es así, snif.

Temas: Día de muertos, Halloween, historias de espantos, miedos de la infancia (y no tan de la infancia), música.

Música: Port O’Brien “I woke up today”, Codeine Velvet Club “Rest Avec Moi”, Of Montreal “Heimsdalgate like a Promethean Curse”, Wir sind Helden “Nur ein Wort”.

Música de fondo: Mice Parade “Mystery Brethen”

PINCHÁ PLAY LOCO!  

DESCARGAR