Trips


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Temas: Chelas, birria, pulgas del Cartucho, Haití y Chile, Twitter, cosas de antaño y así.

Música: Hot Chip “One Life Stand” / Moi Caprice “Riding in Cars with Girls” / White Rabbits “While We Go Dancing” / Aqueduct Growing “Up with G’N'R” / Fondo: Elemental Gaze “Behind the Window I see”

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Siendo sinceros, la sinceridad como virtud y la insensatez como defecto, cuando se mezclan en un sólo individuo, puede resultar en un hijo de puta, o un héroe.

Muchas relaciones duran mucho tiempo más del que debieron durar sólo por la falta de valor para tocar el incómodo tema del “hasta aquí”.

Una apocalipsis privada con su mini holocausto zombie.

Mis sentimientos por tí se parecen a una colección de lados B, a veces medio feos pero necesarios siendo tu fan.

En el amor como en el Ajedrez, si no quieres perder cuando la cagas, más vale que no se te note.

Ya tenemos todos hueva de preámbulos y solemnidades, el año acaba y lo que queremos es que, acabe; así que respetando todo ese asunto de la desesperación colectiva y demás demonios que todos se cargan a cuestas, aquí mejor les dejamos el podcast de fin de año que de eso, no tiene mucho. Snif.

gracias

Temas: Variado, Propósitos de año nuevo, twitterstars, azotes, la risotada fácil y whatnot.

Música: Los Re#, The Big Pink, Pipe Llorens y Arctic Monkeys

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P.S. Feliz 2010.

Un pobre sólo comete suicidio por desamor.

Estaba trabajando en una oficina que estaba a su vez en una especie de vecindad que estaba en  una cuadra en medio de algo que era como una mini colonia en medio de un bosque.

Estaba entonces en mi oficina, el jefe era un wey de cabeza desproporcionadamente grande y con un casco estilo Emperador Mink con el logotipo de Telcel por detrás; l era color verde y con cara larga del tipo de las brujas de los cuentos; el jefe era un pendejo y era fácil escabullirze de la oficina para lo que fuera.

Me escapé para ir a hacer algo que olvidé; decidí solventar la omisión de lo que iba a hacer aventándome una siesta entre dos jardineras, luego me desperté porque donde me había alargatado para dormir era una banqueta camino a otras oficina y todo mundo me pasaba por arriba y uno que otro me alcanzaba con la punta o el talón de su zapatos.

Me levanté, mi camisa era blanca y estaba llena de huellas zapatos, tenis y patas de animales domesticos; sed, de pronto tenía sed y me tengo que tirar pecho tierra hacía una llave de agua a unos metros frente a mí, mi jefe pasó cerca platicando con la secretaria sobre cómo nunca había probado un caldo caliente, llego a la llave de agua y al abrirla sale agua con música de Cut Copy, tomé mucha agua y los primeros tragos fueron de la canción So Haunted, cuando comencé a saciar mi sed volteo la mirada hacia un pasillo del pequeño complejo de oficinas y encuentro a dos viejos amigos de la primaria, una chica y un señor ya bastante mayor que yo, deduzco en el sueño que su edad no esta pareja con la edad de la chica y la mía porque cuando era niño era brutísimo y repitió tantas veces quinto y sexto de primaria como yo repito las tapas de chistorra madurada.

Este señor gordo y pelón (y ahora también, bruto) resultó ser Edgar Vivar que andaba de incógnito (yeah right) en busca de una vida menos pública.

Después de eso, el sueño se torna borroso, y clicherísticamente un sonido que viene del espacio exterior inunda el aire, mi jefe llega por mi y recibo un Direct Message en mi blackberry que me dice: Ya despierta!

Despierto, estoy cubierto con doble sábana y por mi ventana aún se puede apreciar la noche en retirada, era un sueño entonces, pero aún no sonaba la alarma ni nadie me había llamado por teléfono ni nada.

Otoño suena en mi cabeza.

Como he traído el cerebro destrozado por tantas preocupaciones, pendientes, encargos, peso espiritual, alma diluída, broncas gratis, café aguado y crudas de todos los ámbitos del espectro resaquesco, hoy me aviento un refrito de un post que escribí en algún momento del 2007 titulado “La Profundidad del Caldo” y que paso a transcribir a efecto de no poner link y hacerles gastar más clicks que, si lo pensamos bien, de esta otra forma no necesitan y pueden luego ir a hacer click para otra cosa que pueda, o no, resultarles más útil.

Si llegasen a desear ir al pasado no tan regrifo para sentirse como así, retro y leer el post en el lugar y momento en que nació, pásenle al campo de Search en la barra derecha de navegación, sea pues, aquí está:

La Profundidad del Caldo

A mi mamá le gusta que coma con ella de vez en cuando, a mi también me agrada porque siempre me cuenta cosas de sus amigas y sus parrandas, méome de la risa siempre porque la jefa tiene puras amigas que pueden ser personajes de una caricatura.

Claro, de una mujer tan liberal, tan hippie, no se pueden esperar los grandes platillazos gourmet, ahora tiene su kit de platillos a toda madre, antes, cuando era yo un niño, le quedaban malas hasta la sopas maruchán (sí, con acento), y lo único que perfeccionó en mi infancia, para mi desgracia, era el licuado de plátano con vitaminas y huevo, me lo tomaba sin respirar y apenas terminada pócima babosa corría como alma que lleva el diablo al baño a enjuagarme la boca, no lograrlo a tiempo implicaba vomitarlo, y tener que beberme otro vaso de licuado, mi madre preparaba siempre uno de más, el vaso contingente.

Así es que en la acutalidad mi mamá se desempeña de forma más que aceptable en las artes culinarias (yep, siempre suena fea la palabra), en su reducido menú se encuentran como protagonistas, el picadillo, caldo de mariscos, caldo tlalpeño, bictec ranchero, parrillada, camarones al ajillo, hígado encebollado (que me recuerda al café de mi ex-oficina) y calabazas con queso.

Hace una semana preparó caldo de mariscos (de donde le copié la receta pa cuando no hay jefa que lo haga), comimos a toda madre, y al final de la comilona me dice que ponga el caldo al fuego de nuevo, que lo deje que suelte un hervor y apague el fuego y lo tape para después dejarlo enfriar y guardarlo en la nevera para posterior consumo sin que se eche a perder. Yo atento siempre a los consejos de la sabia madre, seguí instrucciones, preguntando por supuesto las razones de tan peculiar procedimiento.

Me dice mi madre que como a los caldos se les mete la cuchara una y otra vez, y los destapas y todo eso, que es necesario hervirlos para que se, digamos “purifiquen” y poder guardarlos, si se les mete una cuchara de nuevo entonces habrá que hervirlo de nuevo.

Asumó que siendo un conocimiento que viene de generaciones atrás, que acarrea sabiduría de sepa cuantas personas, asumo el procedimiento y lo adoptaré en mis prácticas gastronomicas, a los caldos.

Ahora me tocó comer con mi madre de nuevo, esta vez, preparó bistec ranchero, le sale rechingón, hoy especialmente le quedó bastante “caldudo” pero muy sabroso como siempre.

Cuando terminamos de comer, quedó bastante en la olla, lo que hice claramente fue encender el fuego y ponerlo a hervir.

Esta es una representación de la conversación que siguió al evento de la flama y el bistec:

Jefa: – ¿PERO QUÉ HACES? -
Semidiós: – Pues ma, poniendo a hervir el bistec que quedó, para que no se eche a perder! -
Jefa: -NOOOOO, ¿POR QUÉ?, SI ESO NO ES UN CALDO! -
Semidiós: – ¿Oye pero que no me dijiste que a los caldos se les hace eso? y lo que veo si me asomo a esta olla es por mucho lo que yo llamaría “CALDO”, ¿ya lo viste? las verduras y las tiritas de bistec están nadando en caldo! -
Jefa: – !QUE NO!… ¿CÓMO SE LLAMA LO QUE PREPARÉ?-
Semidiós: *voz queda* – Bistec Ranchero -
Jefa: – Bueno, pues cuando prepare algo que se llame CALDO DE BISTEC RANCHERO, LO HIERVES!, ya no me gastes gas, tapa eso y guárdalo en el refrigerador -

Supongo que tengo mucho que aprender de gastronomía… y de las pinches viejas.

Si fuera posible meter en una bomba esta resaca tan cruel que ahora traigo, se acabarían las guerras.

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