Anoche, que me despedí de Twitter y del messenger, fui directo al bar pero me detuve en la gasolinera para conseguir mi disfraz para la fiesta del sábado, así es, de vendedor de gasolina, llegué con el señor que ya había detectado que nos quedan las mismas piezas y le pregunte si me rentaba uno de sus uniformes (camisa y panalón color verde pemex con parches y todo eso que es así), don gasolino me dice que tiene algo mejor para disfraz, efectivamente, ¡un overol de gasolinero! y que no me lo renta, que me lo vende en $150 devaluados pesos (yo pensaba pagar eso nomás porque me lo prestaran un par de días) precio al que accedí con satisfacción, y listo, hoy iré a recogerlo a la hora que entra a turno don Pemexín y ya tengo mi disfraz el que aderezaré con una franela roja colgand de mi bolsillo trasero, una gorra con la visera para atrás, unas workboots (que allí si tiraré fashion porque llevo mis Doc’s, ni modo, primero la comodidad en los pies, que es fiesta larga y necesitaré los pies para todo eso del equilibrio y bla bla bla) y un fajo de billetes del banco de la alegría doblados por el medio.

Dicen los expertos en fiestas de disfraces que necesitas24 horas completas antes del día de la fiesta para pensar en el disfraz ideal, ponderar opciones y viabilidad de las mismas.

El año pasado quería ir disfrazado de lo mismo, y por más que planeé me faltó tiemo para conseguirlo, hasta fui “El Uniforme” a comprar uno y ya estaba cerrado, un desmadre.

Ya todo desmoralizado y con el alma en el piso, recordé que tengo una camiseta de Superman; sólo necesitaba conseguir en algún lado unas trucitas rojas y listo, la capa la hice con una toalla roja que compré en el super, la sujeté con dos pinzas de tendedero… fue un hit… esta vez no será un hit, pero podré entrar a pasarla bomba con mis carnales y demás gente agradable.

franjasuperman

En otras noticias, anoche, después de resolver el asunto del disfraz, que me he puesto la pata izquierda sobre un puto tornillo tahueloso que estaba de cabeza en la banqueta, traía unas sandalias surferas mas gastadas que la esperanza de un gobierno honesto así que la punta del tornillo tipo broca de taladro entró como pedro por su casa (tengo sentidos encontrados sobre el uso de esa frase tan popular) en el meritito centro de mi talón, entro completo y me dolió hasta la chingada, me senté en la guarnición (no, no me senté en unas papas a la francesa ni en una lehugita romana con aderezo sino en la de la banqueta) y me quité el tornillo del talón y la suela consecuentemente, sangré dos tres, entre el bar y pedí alcohol, y me lo tomé.

Pasen todos un estrambótico fin de semana.

Con simpatía, Semidiós.

Feb 272009
 

No mames, pinche pescado empanizado, parece colchón; si hubiera querido comer tanto pan hubiera pedido el pescado sambutido en un bolillo.

 

Traigo un golpe en la ceja derecha. Es estúpido.

¿Cómo no contar semejante evento de curiosísimo desarrollo?

Hoy me he levantado de la cama sufriendo terriblemente por culpa de la muela 2 de 2 que tenía dañada; la muela 1 de 2 ya ha sido extraída y espero se esté pudriendo lentamente en un vaso de coca-cola en el infierno molar.

La muela 2 de 2 (el dentista me dijo que eran las únicas dos muelas dañadas, y sí, esas dos me han hecho la ida de cuadritos) no me ha dejado dormir ni pensar tranquilo, no puedo concentrarme; de allí que me haya pasado lo que me pasó esta mañana.

Entonces, me levanté.

Mi cachete derecho ardía caliente pero sin inflamación, con mucho dolor. Bajé a la cocina, me preparé inmediatamente un café tamaño malteada mientras esperaba que el boiler calentara el agua para darme la ducha de ley.

Entré a la regadera semi-dormido, ojos entrecerrados y aún con un sorbo de café en la boca; el agua vaporizaba muy sabroso, caliente; siempre me ha gustado ducharme con agua bien caliente, me relaja. En fin, prosigo.

Me he metido bajo el agua que estaba como para desplumar gallinas cuando me entero que no había jabón, estiré la mano a la repisa y tomé un jabón nuevecito, era un Zest bien pinche duro.

Me estaba entonces enjabonando el cuerpo y todo eso que es así, y pasé a enjabonarme la carátula  cuando el vapor de agua me provocó un estornudo de esos que no sólo son inevitabilísmos sino que, además, vienen tan de repente que ni chance de actuar en defensa o protección de ellos.

Estornudé fuerte y ruidoso con un movimiento de cabeza de atrás hacia enfrente, como látigo; la cosa es que mantuve la mano derecha con el jabón a la altura de la cara.

Me he dado un jabonazo en el ojo, de antología.

 

En la oficina hay una señora joven, es compañera de trabajo de acá del segundo piso, del departamento de Programas Especiales.

De todo se queja, incluso de lo mismo, en distintos sentidos, en el mismo día.

El aire acondicionado esta muy frío, luego se calienta mucho cuando le suben la temperatura así que hay que bajarle de nuevo, para que se vuelva a quejar. El día de la Candelaria los tamales estaban mal amarrados, se estaban deshojando solitos dentro de la olla, pero cuando estaba deshojando el suyo echó viga porque de pura casualidad le tocó el único tamal entre ciento cincuenta que la tamalera huevona se dignó a apretar bien con nudo triple.

Si Camila prepara el café se queja porque quedó para despertar un durmiente, pero de las vías del tren; si el café  lo prepara Roberto, entonces queda aguado y que es puro gastar café si no lo van a preparar bien.

Un compañero que, no se qué acaba de alegar con ella, pasó a mi lado y me ha dicho con voz piana – A esa vieja ya, hay que meterle algo en la boca, o meterle un batazo en la nuca.

No estoy de acuerdo con lo del batazo, no quisiera tener que escucharla quejarse de dolores de cabeza el resto del año.

 

~suena celular en el coche~

Semidiós: – Sí, diga.

Señorita robot: -Buenos días señor le llamamos de  <___> para ofrecerle que cambie de equipo y con un costo mínimo de …

Semidiós: – No gracias, yo le voy a los Pumas hasta la muerte.

Señorita robot: ~suspiro~

~click~

 

Los partidos de la “Selección Mexicana” deberían transmitirse con risas grabadas.

 

Ahora que llevo tres pinchazos en el cuello al intentar tomar un sorbito de café me doy cuenta – no sin una pequeña pero sustanciosa retrospección – que la historia de  mi relación con las almohadas es, sin duda, desafortunada.

~Al momento de escribir esto ya empeoró el tirón en el cuello y está empezando a pensar en unos calzones recién quitados (de chica)  para darse un masaje~

Ayer desperté con un leve dolor de cuello, dormí mal y nomás no puedo encontrar la posición correcta en la que todo mi cuerpo descanse, no sólo mi espalda, o mis brazos y mis piernas.

Cada tres o cuatro meses despierto con tortícolis, que es progresiva y empeora con cada hora del día y al terminar éste no puedo ni conducir el coche y un movimiento brusco del cuello puede inclusive bloquear el control de las manos por lo agudo del dolor. tengo que tomar pastillas para la inflamación que no sirven mucho, tomar también píldoras para el dolor con escazos resultados, lo único que me ayuda es descansar y dormir estrictamente boca arrriba con soporte en la parte trasera del cuello.

~Las almohadas no tienen mente propia, eso es lo que ellas creen~

Desde pequeño tuve broncas con estas herramientas del sueño, recuerdo cuando tuve una almohada que estaba rellena de plumas que, de haber sido un niño tarugo fácil hubiera yo pensado que eran plumas fuente, las puntas siempre salían de entre la funda y me picaban los cachetes y las orejas, introduje quejas a mi madre, pero como toda madre tenía un argumento a prueba de balas contra mi reclamo; si a ella no le picaba, tampoco me picaba a mí. 

Luego en Tijuana, de vacaciones con mi padre, venían otros problemas en este mismo sentido; tenía que dormir en una cama con unas almohadas grandes y rellenas de una cosa como hule espuma quesque para evitar lesiones a largo plazo. Bueno, las lesiones de una día para otro no estaban contempladas. Siempre dormía remal y recuerdo haber renunciado a un viaje al Sea World porque me dolía mucho el cuello; también mi padre tenía un argumento contundente; – Te estas estirando, aguántate!

Y así han pasado estos episodios de tortícolis, claro que ha habido períodos largos y afortunados en que he podido olvidarme de este asunto.

~¡Todos por favor, hablenle de frente!~

Sólo puedo voltear la cabeza hacia la derecha, no puedo voltear para el otro lado para ver si aún queda café.

 

 

crudo

Me duele la cabeza, la siento como si estuviera rellena de esas cosas de hule espuma que se usan para embalaje de cosas delicadas; la muevo y casi puedo escuchar un *shuck shuck* suena como caja de hojuelas de maiz a punto de terminarse; anoche después de la jugada de dominó con los cuates y después de unas chelas, bailey’s rebajado con etiqueta roja y luego probar Jack Daniel’s con coca cola por primera vez – no estuvo tan mal como pensaba -, di aventón a una amiga y un carnal a sus casas, terminaron quedándose juntos en la casa de ella lo que me acortó considerablemente la travesía de vuelta a casa por lo que, sin chistar, decidí pasar a una de mis taquerías preferidas que afortunádamente me queda siempre rumbo a casa.

Esa taquería me gusta porque tienen el trip de hacer los tacos estilo… no se qué pinche estilo pero no es estilo local y eso ya es bueno cuando extraño tanto los tacos chilangos; tienen de suadero, bistec, costilla, lengua y chorizo, grasosos, con sabor a calle, un pequeño paraíso, pues.

Lo único que sí “destantea” es el taquero, un chavo del interior de la república, cachetón y cara de bonachón; pero es un pinche igualado, no porque yo me crea un ser superior ni nada, a mi me vale madre yo soy recampechano, me refiero a que a la primera que te conoce comienza a decirte cosas como – ¿de dónde vienes? -Has de venir de coger por la cara que traes de pedo feliz!

Y digo, ¿a mi qué? yo me como mis tacos, pago y me largo, pero en otra ocasión – y aquí es por lo que digo que es un pinche igualado – llegó un señor joven con una chica bastante guapa y de buen ver, uno ve y aprecia por el rabillo del ojo, se queda callado y regresa a la tarea de comer tacos, pero este cabrón no puede mantener su boca cerrada aunque sean perfectos extraños.

- Oye compa, ¿dónde levantaste a la morrita esa? está bien chula.

- Es mi novia pendejo.

- Uta perdón, es que como ya son las cuatro de la mañana pensé que venías del congal.

Retornando al tema de lo que cené y la cruda que traigo prosigo. Me comí cinco tacos y vine a cas, desperté a las 10:00 sintiendo que los tacos aún los estaba masticando, tuve que ir a platicar con el enano de porcelana para sentirme bien.

Ahora sólo me queda un dolor de cabeza, ya he tomado unas pastillas pero nada, mejor me recuesto a ver el partido de americano a ver quién se lesiona y sentir que pudiera estar peor.

Buen comienzo de semana a todos los dipsómanos allá afuera.

 

Soy realmente un hombre que pide poco, no conformista, simplemente no me gusta saturar mis días de deseos y caprichos.

Me gusta, por ejemplo, ocupar mi mente en pensar esa manchita que descubri y que se me nota mucho; también es menester tener otro cacho de tiempo para divagar así como para producir en la oficina y fuera de ella; luego se me antoja desayunar algo, quizá en ese momento me cumplo ese deseo y el capricho de que sean tacos de chicharrón prensado, tal vez más tarde sea fumarme un cigarrillo y así el día, con simbólicos y pequeños deseos voy caminando el sendero de la vida, intercalando éstos con las metas grandes y los caprichos varios.

Por lo anterior, uno puede intuir con suma celeridad que su servidor es un individuo por demás apacible, zen y con alma vasta de serenidad.

Pues no, cuando no hay café después de que hemos cooperado ayer y quedó una persona como responsable de la comprarlo para traerlo hoy y éste  ha llegado poniendo cara de pendejo diciendo “ayyy se me olvidó comprar el café” y yo no he bebido una gota desde que llegué a la oficina hace ya una hora y media, la neta sí me encabrono.

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No Coffee, No Work!

Actualización: En lo que me tardé en publicar este post, mi compañera al lado de mi fue al Café a dos cuadras de aquí y me trajo un café grandote!

P.S.  Qué bonito es el mundo =)

 

Acabo de ir al baño y olvidé por unos instantes el problema del retrete  y me dí un golpe en la punta y aparte hice un desmadre.

Necesito un trapeador.

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