I
Aparezco caminando por las calles de la ciudad de Guadalajara aunque en el mismo sueño me entero muy rápido que son las calles del centro de la ciudad donde crecí y que las tengo repasadísimas; camino por una de las aceras, mi encargo es llegar a una farmacia que está en la esquina próxima para comprar no se qué chingaderas, en la escena aparecen algunos chavos adolescentes medio maleantes tipo enemigos de Karate Kid (primera parte) pero con más ganas de obtener lucro de su maleantez, me piden dinero y yo traigo muy poco. Se genera un diálogo muy calmado.
- No tengo mucho dinero, chale qué culeros son me van a dejar sin dinero, déjenme para una coca no?
- Uta no mano, afloja todo ~agita mano abierta haciendo el ademan de “venga la lana”~
Saco el dinero que traía en una especie de costal de lino y eran puras monedas de denominación más baja que y me dicen que efectivamente andaba yo muy limitado de recursos, entra en el cuadro el vocalista de mi ex-banda y me dice que los conoce, yo no se qué chingados está haciendo él en la ciudad pero prefiero no averiguar eso ni sus vínculos con ellos, salgo bien librado del intento de asalto pero les prometí un seminario para mejorar la administración de sus recursos.
II
Regresé por donde venía, al dar la vuelta estoy en el viejo billar que yano existe, dentro estaban varios amigos de hace años que lavaban una cocina en medio de una gritadera peleándose como Los Tres Chiflados pero más a lo pendejo (imaginen nomás), les da mucho gusto saludarme, en el grupo de amigos están incluidos dos chilangos muy feos que a pesar que en el sueño son mis grandes viejos amigos, en mi subrealidad de que se que estoy soñando no los logro relacionar con nadie.
Llegó el momento de despedirme de ellos (hasta ese momento puedo contarlos bien, son cinco) los dos chilangos antes de irse me critican porque estoy muy flaco y uno me dice que me parezco a Jarvis Cocker, yo le digo que no mame.
III
Regreso con los otros tres amigos que quedan y ya no son los que eran, es decir, me los cambiaron entre actos, ahora estos eran más fresas pero igual de compas y de buena gente, dos se subían al coche en el que nos iríamos a sepa donde y el tercero estaba en la esquina a punto de subir a su propio coche; al acercarme les comento que los otros dos cuates chilangos acaban de decirme que me parezco a Jarvis Cocker, los dos ríen y me dicen – No mames we, sabes quién sí se parece un chingo al Jarvis we? este cabrón! – apuntando hacia el tercero en la esquina, y continuan – es más we, quieres ver qué tanto se parece? checa we.
Uno de ellos sale del coche y grita a la muchedumbre de chicas que estaban del otro lado de la calle haciendo cola en el cine para ver un chick flick de moda y grita señalando al coche de la esquina.
- HEY HEY! AQUÍ ESTÁ JARVIS COCKER DE INCOGNITOOOOO! -
La muchedumbre de viejas adolescentes y veinteañeras infesta la zona en menos de lo que nuestro amigo quausi Jarvis puede pedir auxilio o huir, su estilo de vestir y su finta snob no le ayudan nada y entre más lo miran más piensan que se trata del mero mero ex lider de Pulp.
Nosotro huímos mientras él nos raya la madre al puro estilo inglés.
IV
Después de un paneo de cámara onírica muy baboso en el que pasa un payaso de crucero corriendo detrás de un perro con gorro de cumpleaños, aparecemos tres personas en mi habitación, sobre mi cama, uno es mi amigo que esta acostado transversal, yo estoy sentado con las piernas cruzadas y una chica rubia bien bonita, de ojos azules se recuesta sobre mis piernas muy cariñosa, en el sueño ella es una recién conocida, se arrima a mi, me abraza y le beso la frente, ella sonríe.
El tercero en discordia nos interrumpe porque el programa de concurso ya comienza, en la TV el anfitrión da la bienvenida al público y pega un alarido con el nombre del show “WHO’S JARVIS?” comenzamos a cagarnos de risa pues resulta que nosotros inscribimos a quasi Jarvis y la producción del programa fue a recogerlo a la fuerza, resignado a hacer el ridículo le toca su turno y, a pesar de ser idéntico, imita pésimo los movimientos asíncronos de Jarvis y los jueces lo destrozan, su premio de consolación es un libro autobiográfico del artista y un boleto doble para ir a ver el chick flick citado en el acto III.
V
Estoy de nuevo de visita en el billar de mis amigos, ya nos vamos y afuera de pronto se llena de gente alrededor de una riña de pandilleros estilo sur de california, hay balazos y mucha gente huye en todas direcciones, nosotros nos quedamos atrapados en el lugar pues la acera esta repleta de gente en pleno zafarrancho, la puerta cede y una ola de gente despavorida irrumpe y se viene como tromba sobre nosotros, huimos como podemos y encontramos que el mejor resguardo es bajo las mesas de billar que son sólidas como una roca.
Al esconderme me siento seguro y a mi lado encuentro a mi amigo quasi Jarvis fumando un habano, le pido uno para relajarme después de tanto estrés.
Mete la mano en su saco vintage y saca unos Delicados con filtro y con su mirada peresoza a través de sus grandes lentes de pasta me dice:
- You are like common people.